Escrito por Itzal / Ilustración por CHAI
Te devolví tu chaleco
Te lloré hasta que mis ojos se secaron – y un ojo me quedó morado-
Expulsé sin quererlo, desde lo más hondo de mi estómago, cada una de las flores que habías plantado
No solo mi mente y mi corazón te intentaron expulsar
Mi cuerpo también lo hizo
Mis dedos se manejaban solos y escribían todo dictado por mi ser
Deshacerme de ti
De tu persona plasmada en cada una de mis fibras
En cada una de mis células.
Parece que era algo más fuerte Parece que no hay forma de escapar de ti
De tus ojos
De tu pureza
De tus sonrisas
De ti no hay escapatoria en vida, pedacito de Santiago iluminado
Que en tus pies bailé como nunca
Que las estatuas nos querían de compañeros
Para congelarnos eternamente -a veces creo que eso hubiese sido lo mejor, no solo ir al museo Bellas Artes, sino que ser parte él-
Como la obra más grande creada, porque juntos fuimos arte inocente, arte puro, que no conocía hasta que te conocí. Es doloroso palpar lo efímero
En ti encontré el amor propio
Me costó salir del hoyo en el que me sumergí cuando decidiste dejarme
Pero hoy te agradezco
Porque sin ti no entendería lo importante que es decir -hasta luego- y jamás adiós
Porque sin ti no hubiese conocido la magia real de un beso
La magia real de una primera vez (siempre serás la primera vez en mi corazón)
Porque sin ti jamás hubiese comprendido mi propia magia
Porque sin ti aun no entendería lo entretenido que es bailar sobre los pies de otros
Porque sin ti, los domingos no hubiesen tenido películas y papas fritas
Porque sin ti, no sería quien soy ni agradecería serlo. Gracias por tanto.
