Escrito por Hernán / Imagen por Freja Erixån

La mayoría de la gente que me conoce piensa que soy muy insensible y frívolo, pero sólo soy una persona a la cual le cuesta expresar lo que siente e irónicamente soy demasiado empático y sensible, lo que se ha transformado en un caso de tragar y tragar sentimientos sin desahogo.

Hace 2 años aproximadamente, comencé a aceptar que me gustaban los hombres, yo recién con 21 años, jamás había tenido ningún tipo de relación con nadie y era un mundo totalmente nuevo para mi, comencé a buscar maneras de conocer gente y tratar de informarme a cerca de este nuevo mundo, y uno de los principales medios que me facilitó esto fueron los famosos chat de internet, ahí conocí a diversos chicos, con distintos gustos e intereses.

Sin embargo, yo ingresé a este mundo con una mentalidad demasiado pura e inocente, creyendo que todo sería más fácil, que el amor sería algo similar a una película romántica y que podría formar un lazo importante con alguien. Con esta forma de pensar fue que comencé a hablar con un chico, con el cual mantuvimos el contacto mediante mensajes de Whatsapp y Facebook, durante aproximadamente 3 meses, luego de ese tiempo nos conocimos salimos y nos conocimos en persona, conversamos y a pesar de que no había nada más allá de la buena onda decidí mantener el contacto pues la comunicación entre nosotros era muy frecuente.

Pasaron 2 meses y por dificultades de ambos recién pudimos juntarnos una segunda vez. Pasadas algunas semanas, él salió de vacaciones y por algún motivo que aún desconozco me dejó de hablar, de un día para otro. Al principio fue una decepción grande, no me rompió el corazón porque no vinculé sentimientos amorosos, pero sí de amistad.

Luego a lo largo de año tuve diversos problemas con amigos, muchos los cuales se alejaron, motivo por el cual me frustré mucho como persona y me dejó muy vulnerable, factor que fue clave para cuando conocí al siguiente chico. Éste muchacho, también lo conocí a través del chat, y desde un principio me atrajo, además de quel me trataba de buena forma, me hacía sentir especial, cosa que nadie lo había hecho antes. Pasado los días me invitó a salir y fuimos al cine juntos. Fue la primera vez que tomé de la mano a un chico, además de dar un beso, lo cual fue significante para mi (cosa que se lo hice saber), posteriormente seguimos hablando algunos días más, y yo viendo las opciones por primera vez quise “lanzarme al agua” y arriesgarme, cosa que él entendió y estuvo de acuerdo.

Luego de algunas semanas comenzó a ser cortante, y sólo me hablaba si yo lo hacía antes, entonces le pregunté qué pasaba y me dijo que no sabía lo que quería y que él en ningún momento quiso vincular sentimientos, cosa que la encontré absurda dadas las situaciones previas. Después de algunas semanas perdí el contacto con él y comencé a pensar en lo inocente que había sido, en confiar en las personas equivocadas, en que por algo todas las personas ocupan antifaces, para protegerse a sí mismos, cosa que yo no hice y me hace sentir como un idiota… no sé qué pensar exactamente de las relaciones.

Lo único que aprendí es que debo ser más cuidadoso y que debo valorarme más; sin embargo, es difícil hacerlo cuando nadie te lo demuestra antes. Aún así espero ganar la confianza y seguridad para hacerme valer y no dejar que cualquiera llegue a agitar mi vida.

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