Escrito por Anónimo / Créditos por foto

Sé que leseo mucho con esto en las redes sociales y que ocupo demasiadas referencias a la serie en mis conversaciones, pero este último tiempo he descubierto que en realidad me parezco mucho a Ted Mosby. Quizás más de lo que quisiera. Espero mucho de todos, idealizo a la gente y me creo expectativas enormes de lo que podría suceder. Apenas conozco a alguien ya puedo imaginarnos regaloneando un domingo flojito en el depa con nuestro gato y perro.

Siempre es posible que lleguen cartas de amor, que me sigan cuando ya me fui, me abracen por detrás y me digan: “por fa no te vayai” y que me regalen el blue french horn. Ya, sí sé, es asqueroso y muy quinceañero, pero soy un flan cursi y nunca voy a entender que estas cosas son poco probables. Muy poco probables. Creo mucho en el destino y en que las cosas pasan por algo y me entrampo con las coincidencias más inútiles diciendo: “el universo me mandó una señal”. Pero no sé, pareciera que el universo me está llevando a puros callejones sin salida.

Aquí es donde entras tú. Para variar quise que fueras más y no lo fuiste, pero eso no es tu culpa, es mía no más. Creo que nuestra historia puede resumirse así. Creo que cualquiera de mis pololeos puede resumirse así. A nadie le gusta terminar (supongo), pero a mi de verdad me enferma y no porque terminé muy enganchada o enamorada y lo único que quiero es volver, como pensé por mucho tiempo.

Es porque tengo el corazón sensible y la idea de que alguien ocupe el mismo lugar que ocupé yo o que alcancen un nivel de intimidad igual o incluso mayor al que yo logré contigo me parece aterrador. Que le digas a ella las mismas cosas bonitas que me dijiste a mi me deja al borde de una crisis de pánico. Así, escrito, suena muy egoísta. Igual de egoísta que cuando te pedí si podías esperar un poquito para estar con alguien después de que termináramos, pero qué le voy a hacer.

Creo que por esto me cuesta mucho volver a pololear. A veces sería más fácil ser como esas personas que conocen a alguien nuevo altiro. Sería más fácil ser como tú. No quiero que esto suene como el discurso del picao porque insisto: no sueño con volver contigo, ni me molesta que rehagas tu vida. Es sólo eso, que me cuesta mucho aceptar que debemos rehacerla. Que tenemos que ir a palos de ciego con estos pololeos, que hay que seguir intentando e intentando hasta encontrar al indicado/a.

No quiero seguir intentando porque me duele y me frustra mucho cuando no funciona. Quiero encontrar al indicado ahora y nunca más terminar. No sirvo para terminar. Estoy lista para tener un pololo por el resto de la vida y casarme y tener el depa con el gato y el perro.

Pero no funciona así.

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