Partido cita

Escrito por Álvaro Bley / Ilustración por Hola Nico González

Habíamos hablado de juntarnos en Baquedano. Habíamos hablado de que le gustaría interesarse por el fútbol, que le era ajeno, pero que había estado leyendo sobre fútbol. Hablamos sobre las cosas que había leído: biografías periodísticas de jugadores, de Pep Guardiola, de Nick Hornby. Hablamos de que todas las biografías eran iguales, que el anti héroe, que siempre le ganaron a alguien, siempre superaron algo. Me dijo que estaba buscando una que no sea así, que haya un jugador que no le haya ganado a la vida, sino que al revés, que la vida le haya ganado a él. Le dije que yo creía que esos eran los casos que más habían, pero que nadie los biografía. Hablamos de que sería bueno leer algo así, sería más esperanzador, te motivaría a que la vida te llevara nomás, a no tener sueños, a no ser exitoso. Fue una buena conversación antes de irse a dormir, de esas conversaciones que me recuerdan a mí mismo, a los 15 o a los 16, en messenger, quedándose hasta tarde conversando de cualquier cosa, descubriendo a una persona del segundo B.

No me gusta hablar tanto de fútbol con gente que estoy conociendo porque ya hablo mucho de fútbol con las personas que conozco, entonces es volver a lo mismo, no se supera, no puedo salir del campo, y de repente la violencia o la masividad, o lo social y el racismo y de vuelta al fútbol. Me acomoda hablar de fútbol porque creo saber, porque leí algunos sociólogos y antropólogos argentinos con apellidos italianos, entonces me puedo hacer el intelectual, nuevas miradas sobre el fenómeno, pero ya era mucho, todos los días arroz con salchicha. Quiero hablar de películas, de ropa, de la vez que me encontré un conejo en la calle y era del vecino y no sabía si tomarlo o no porque no sé cómo reaccionan los conejos.

Habíamos hablado de juntarnos en Baquedano a las 4, así que tuve que salir un poco abruptamente de mi almuerzo familiar. Mis familiares me dijeron que tuviera suerte, me dijeron que me cuidara, me dijeron que contra quién jugaba la Católica. Les dije que contra Audax. Ahí entre ellos, entre mis familiares se pusieron a hablar de un tío abuelo que jugó en Audax, que salió en una revista Estadio una vez, que lo dibujaron, que salía agarrando una pelota con las manos junto con otro gallo del Audax. En esa parte de la historia me fui.

Estaba en el andén un poco nervioso, jugando Candy Crush para que se me pasaran. Los nervios eran porque si, porque no sé cómo es un cita en un partido de fútbol. Esa es la principal preocupación la verdad. La otra es saludar en la mejilla o en la boca a la persona con la que me voy a encontrar. Pero la primera es la que me importa, porque no sé, si queda alguna cagá, o si no trajo su carnet o hay algún problema con la entrada y nos quedamos afuera, o si algunos la molestan a ella con piropos y me molestan a mí también, y me tengo que hacer el choro y no sé cómo hacer eso y se acaba el mundo y no vuelvo a hablar nunca más con ella. La voy a saludar en la mejilla no más, por si acaso, para simplificar cosas.

Me empezó a mandar whatsapps, muchos whatsapps, que se había atrasado, que perdón, pero que ya estaba llegando, que en qué parte de la estación estaba, que si era dirección Los Domínicos. Le respondí que estaba en el andén en dirección a Los Domínicos y me respondió con un emoji.

De ahí nos subimos al metro

 -Es que al final es una masa.

-Ya…

-Y la masa por esencia es como, o sea por teoría de masas, la masa es acrítica, la masa consume nomás.

-Pero yo creo que la masa futbolera no es acrítica.

-Mm, ya, pongámosle que no sea acrítica, pero sí es racista, es nazi igual.

-No, no, no. O sea, en Europa hay algunas nazis, pero acá poco, medias fascistas pueden ser, pero nazi no.

-Bueno, nazi o fascista es lo mismo. Pero esa hueá de que le griten lo del mar a Bolivia por ejemplo, cuando juega Chile. Esa hueá es nazi.

-Ya, pero esa es la selección.

-Pero es lo mismo, si es fútbol al final.

-No, no es lo mismo, ni cagando.

-Ya y a ver por qué.

-Porque no es lo mismo…

-Pero por qué

-Déjame hablar. Porque igual hay un patriotismo detrás de que gane Chile y yo no me considero patriota.

-¿y qué vendría siendo patriotismo?

-No sé po, la derecha por ejemplo habla de que ellos son buenos patriotas porque trabajan para el país. Su fin es que el país esté mejor. Y yo no hago cosas buenas para que el país esté mejor, sino que intento hacer cosas para que la sociedad esté mejor, que no es lo mismo. O incluso para que el mundo esté mejor, pero no me rijo sólo al país.

-Claro, como los dominicanos que viven en Chile.

-Si po. Claro, como eso. Pero igual, o sea hay cosas de masas en las hinchadas de los equipos, eso no lo voy a negar. Pero, aunque no sé, no he leído teoría de masas, lo que cacho un poco es que, no sé po, sale una canción nueva, por ejemplo, no sé, de Pharrel, y al otro día está todo el mundo cantando la canción, de manera acrítica, como aceptando lo que produce la industria. Y la industria gringa más encima. Como la película de Lego, ¿la viste?

-Jaja, no.

-Puta, igual tiene su crítica, jaja. En la película hay una canción que es como Happy de Pharrel, pero no es Happy, pero que habla de estar feliz y el protagonista la canta todo el rato y en la radio suena y es feliz, pero en verdad no es feliz, y él sólo la canta porque el sistema se la impuso y era pegote y se la sabía de memoria y la cantaba. Ah, y en la tele del mundo lego siempre daban lo mismo y el personaje principal se cagaba de la risa con lo mismo, así como que dieran Los Venegas en el prime de la tele y siempre fuera lo mismo y todos nos riéramos.

-Jaja, ya, ya, te cacho. Sí po, eso es lo que te decía yo, que igual es nazi, porque está acostumbrado a un cuadrado que si se cambia un poco ya es considerado malo y no sólo malo, sino que distinto y medio como enemigo. En el caso de la película de Lego, el cuadro es como la canción Happy y Los Venegas.

-Claro. Pero no sé si en el fútbol se da, porque la masa de hinchas no es acrítica, no se acontenta con lo mismo siempre. O sea, obviamente varía con el resultado del partido ¿cachái?, pero más allá de eso, no sé po…

-Pero igual pasa que el rival es un enemigo y muchas veces se inferioriza al superarlo en el juego. Por lo menos eso es lo que yo veo por la tele, nunca he ido al estadio, pero no sé po, pa los partidos de Chile dicen, ah peruanos culiaos les ganamos. O argentinos culiaos, o cualquier país culiao.

-Sí, si igual pasa eso. Pero también pasa que, por ejemplo, el otro día jugó un equipo israelí contra uno escocés. Y jugaron en Escocia y cuando el equipo israelita… no sé si se dice israelí o israelita.

-Yo tampoco.

-Bueno filo, la cosa es que cuando los de Israel entraron al estadio, los hinchas escoceses sacaron miles de banderas de Palestina.

-Oh, brígido.

-Sí po. Y no es fascista, de hecho todo lo contrario.

-Antifascista.

-Claro, jaja.

-Ya pero igual ponte en el caso que ese equipo, el equipo escocés, jugara contra un equipo palestino. ¿Los apoyarían?

-No sé.

-¿Cachái? Porque igual está el tema del beneficio que te da, porque al final ayer tú me decíai que no te gustaba el hincha de la selección porque era muy pasivo.

-Sí.

-Y ahí hablamos de la acción del hincha, o sea, de su función en el juego. En el partido.

-Sí.

-Y me dijiste que era un actor importante, entre de apoyar al equipo por el que hincha y de molestar al rival, incomodarlo.

-Claro.

-A lo que voy es que eso pudo haber sido con la intensión de incomodar a los israelitas o israelíes, por más de que quizás se lo merezcan ¿cachái? El rollo quizás no es liberen Palestina, sino incomodar a los jugadores del otro equipo, hacerlos sentir mal para sacar una ventaja deportiva en el juego, generar un clima hostil, o algo así.

-Igual puede ser, no lo había pensado así. Aunque igual es raro el caso porque generalmente, no sé po, huevean a los argentinos con las Malvinas, pa hueviarlos de que perdieron la guerra. Como poco machos, o pencas de no poder defender su territorio. Como una hueá patriota media nazi. Pero en cambio este caso es al revés, entonces funciona en otra lógica yo creo.

-Pero yo encuentro que no tanto.

-Sí, porque igual funciona en ponerse en una situación de poder, como de decir nosotros no hemos perdido guerras con los ingleses, en el caso de Argentina, o de decir nosotros sí tenemos mar, en el caso de Bolivia ¿cachái? En el caso de la Católica hueviamos a la u que no tiene estadio, porque nosotros sí lo tenemos. Ellos nos huevean que salimos segundos, porque supuestamente no salen segundos. Salen quintos, octavos, jaja.

-Puede ser, pero igual, no sé, no me convence mucho. Porque es una disputa, más bien una rivalidad, y al final te poní en el lado del rival pa molestarlo. No se me ocurre ningún ejemplo, porque no cacho de fútbol, pero yo lo veo así.

-Sí, pero igual es una innovación en el hueveo que es valorable, no tan perteneciente a lo de la masa acrítica entre comillas, ¿cachái?

-Sí, de todas maneras es un caso distinto.

-Viste.

-Pero igual, ya. Ya, está bien. Pero igual hay hartos casos de características de cultura de masas en el fútbol y de hueás nazis, y encuentro raro que alguien como tú que eres muy poco nazi…

-¿Muy poco?, chucha.

-Bueno, nada nazi, perdón. Que tú, que no eres nada nazi, perdón señor no nazi, estí tan relacionado con el fútbol. Me parece raro.

-¿Tu creí que el fútbol es fascismo?

-Ehh, sí. Sí, creo que sí. O sea no fascismo, pero esa hueá de matar a otro loco porque es de otro equipo, según yo eso es fascismo.

-Sí, demás. Sí, si igual tení razón.

 

De ahí nos bajamos del metro.

Llegué a mi casa después del partido, solo. Pero que no se mal entienda el solo como algo negativo, sino que fue porque ella tenía que hacer, tenía que preparar cosas para el lunes, así que se fue a su casa y yo me fui a la mía. No están las confianzas para que yo me quede viendo tele y ella se quede en el computador preparando lo que tenga que preparar. Una clase, no sé bien qué tenía que hacer. Pero no sé si es una cosa de confianza ahora que lo pienso, sino que más bien temporal. Estamos en el tiempo en que encuentro bacán, que espero algún día poder llegar a la situación de que estemos los dos juntos, yo viendo tele, algo bueno, significativo, que nos represente a los dos, como Dragon Ball o algo así, y ella esté en el computador y de repente ponga una canción que nos guste a los dos y la bailemos o la cantemos o bailemos y cantemos. Pero quiero vivir el momento en que me acuesto y que pienso lo bacán que sería que pasara algo así. Vivir la espera, sufrirla si es que es necesario, pero vivirla. Creo que es lo más necesario, mi necesidad básica de hoy día: esperar y pensar en lo bueno que será el día en que yo me vaya a ver tele a su casa.

En el mundo existe whatsapp y lo quise aprovechar para construir el momento en que me voy a ver tele a su casa. Entonces le mandé una foto de los escoceses con banderas apoyando a Palestina, que fue lo que habíamos hablado. Le mandé la foto y le puse una bajada explicativa: escoceses apoyando a Palestina. Me puso buena con un signo de exclamación. Y después me puso una pregunta: ¿y cuándo los hinchas de la católica se van a sacar algo así? La pregunta es difícil. Porque no quiero decir que no, que nunca va a pasar, porque igual yo también formo parte de eso, entonces decir que nunca va a pasar sería alejarme, lavarme las manos. Pero la verdad es que es difícil, porque no depende de mí, sino de toda una organización que es compleja. No era una persona con una bandera de Palestina, que quizás podría hacerlo yo sólo yendo al estadio, sino que eran caleta de banderas, como 100 y gente con lienzos y cantos. No se hace de un día para otro. Estaba pensando qué poner, qué responderle, cuando me mandó otro whatsapp diciéndome que quizás no era necesario que los hinchas llevaran la consigna de Palestina o de otras cosas tan mundiales y que incluso son lejanas, sino que se podrían dar luchas más locales. Yo le dije que tenía razón, pero que es difícil la organización de toda una hinchada en pos de una lucha. Me dijo que podíamos llevar nosotros un lienzo para el próximo partido, que nosotros empecemos algo. Ahí pensé de nuevo qué ponerle, porque igual no funciona tan así, como que alguien empieza algo de a poco y los demás lo siguen, no sé si es así como nacen las cosas. Me mandó otro mensaje, que podíamos llevar un lienzo que dijera: los hinchas por la defensa del pueblo en contra de los mimos. Me empezó a decir que odiaba los mimos, que varias veces en el centro se le habían acercado y que la habían amarrado con cuerdas invisibles y ella seguía caminando y el mimo se arrastraba como si lo llevara con la cuerda invisible y estaba atrasada y le gritó al mimo y el mimo se asustó y fue muy incómodo, así que por favor que empecemos esta campaña. Le dije que por supuesto y me volví a pensar acostado al lado de ella viendo tele.