Siempre le preguntan cómo lo hace para estar feliz, él responde que miente. Cada mañana Pedro Engel pone en Twitter que la vida es maravillosa, aunque no haya querido ni levantarse. Pero pasan las horas y la mentira se transforma en verdad.
Escrito por Camila González y Rocío Venegas
Un día la escritora María Luisa Bombal sintió que su corazón daba un vuelco. Eulogio Sánchez entró a la habitación y ella se enamoró de él sin siquiera verlo. Cuando lo tuvo al frente no supo más. Fue un amor tormentoso y él la amó como pudo, nos cuenta Pedro Engel.
“Años después, cuando según ella ya se había sanado, estaba sentada en un hotel en Francia cuando volvió a sentir algo: Salió a la calle, y justo estaba él bajándose de un auto. Abrió la cartera y le pegó tres disparos” cuenta. Era el enamoramiento, algo fulminante que Pedro sólo le desearía a sus enemigos. Si tuviera.
Dice que fue una cosa que a ella le nació del corazón y, menos mal, que Sánchez no murió. Mientras caía al suelo, el hombre miró a María Luisa y le preguntó: “¿Me confundió con alguien?”. Su vida había continuado y no dimensionaba el tormento en el que seguía Bombal.
María Luisa Bombal decía «Mi amor por ‘él’ es tan grande que está por encima del dolor de la ausencia. Me basta saber que existe, que siente y recuerda en algún rincón del mundo…»
En el enamoramiento uno pierde la dignidad, la cabeza, todo. “Yo pienso que enamorarse es una experiencia de locura muy distinta a amar” explica. Pedro estuvo enamorado 10 años, ella lo superó en tres meses.
Espinillas, la edad del pavo y la varicela son esas cosas que mientras más joven te dan, mejor. Al enamoramiento lo mete en el mismo saco. “Yo las felicito si están sufriendo por amor. A mi edad enamorarse uno no lo resiste, le da un infarto” cuenta en medio de su patio, adornado con corazones heredados de una fiesta de año nuevo.
Cada lunes, miércoles y viernes está la mitad de Chile pegada a la tele esperando escuchar los consejos astrológicos de Pedro Engel. El tema que más se repite es el amor.
–¿Cuáles cree que son los problemas amorosos de los chilenos que más le llegan en el matinal, a qué le tiene miedo la gente?- le preguntó Camila
–Que te dejen, a no pertenecer, a que te excluyan, que no te dejen entrar en su vida. Ese es el mayor drama- responde.
Esperamos que lleguen besos de amor verdadero y un final feliz a solucionar nuestras vidas. Pero como la vida no siempre nos da lo que queremos, terminamos solos frente al computador con el corazón roto cantando la versión más cuma de “Vivir así es morir de amor”.
–¿Les gusta que haya sufrimiento en el mundo?- nos pregunta
–No- contestamos al unísono
–Entonces para qué sufres tú
Un día descubrió eso. Se aburrió de sufrir, pero sobre todo por amor. La telenovela la ve en la tele. Cuando las cosas se ponen enrolladas, pone las cartas sobre la mesa porque no está disponible para eso. A él le interesa la felicidad, sobre todo esa sin causa. De esa que no está supeditada a otro, porque vienen de uno mismo. Como canta Sergio Fachelli, quiereme tal como soy con mis noches y mis días, con mi manera de amar, con mis penas y alegrías. Y si no te quieren, filo. Quiérete tu.
Ambas hemos vivido flechazos al estilo Bombal. De esos que incluyen pelos de punta cuando esa persona entra a la fiesta en la que estás. El dorado error de Cupido, le llama Pedro Engel. “A Cupido le gusta el hueveo, nunca va a flechar a las parejas que te corresponden” dice. Sin embargo, es el error del que más aprendes. Como su herida era incurable, aprendió a sanar.
LO BONITO DEL AMOR
“Lo bonito del amor es cuando te levantas en la mañana y sabes que alguien piensa en tí, no tienes miedo, hay confianza y lo pasas bien. Yo creo que nacimos para ser felices, no para jodernos la vida” afirma Pedro Engel.
Su frase favorita para el amor es “tú eres perfecto para mí así como eres”. Si uno quiere que la otra persona cambie, empieza el tormento. Para él lo único indispensable es querer que el otro viva y sea.
El amor es de a dos, de tres o de más. Mil veces lo hemos escuchado decir en el matinal que el amor es una plantita que hay que regar y darle besitos, pero no es un trabajo solitario y cuando la otra persona no la cuida es porque ya no se la puede.
Suena fácil. Una muy buena idea. Amar, ser amado, entender al otro y a uno mismo, retirarse dignas y escoger no sufrir. Pero como jóvenes corazones (torpes e inexpertos) frente a un futuro incierto, fuimos sinceras y le preguntamos cómo tener un buen amor. Entonces respondió “como ancestrologo, siempre digo que con un buena relación con tus padres. Así no eres un niño pidiendo algo. Una persona plena ama con plenitud”.
Muchas mañanas nos despertamos con Pedro Engel respondiendo un tuit de alguien sufriendo por infidelidad. A muchos no les gusta su opinión, pero a él no le importa. “La fidelidad está sobrevalorada, como en mi época lo estaba la virginidad. Si fuiste infiel, te pasaron cosas con otra persona, pero te amas con tu pareja puedes sentarte a dialogar. Si todavía hay amor, no es para terminar” explica.
Siempre recuerda a su maestra Lola Hoffman, quien decía que el corazón es un jardín. Y como cualquier jardín, sería muy aburrido con una sola flor. Deben haber plantas y hasta árboles. Para él, en un corazón caben muchos amores porque uno ama a distintas personas a la vez. Ama a la persona que amó, a la persona que tiene en su cabeza y a la persona con la que está. La clave está en ser sincero, porque con mentiras no funciona.
Desde muy joven partió amando a la mamá de sus hijos. Al recordar su relación habla de esa como preciosa, un amor de adolescente. Estuvieron juntos hasta la muerte. Cuando ella murió, él tenía 29 años y cuatro hijos. De ahí, solo se enamoró con locura una vez. Hasta entró de rodillas a la catedral a pedirle al Sagrado Corazón de Jesús para que lo amaran. “Menos mal que Dios a veces está enfermo de otitis y no te escucha los ruegos” dice entre risas. Ahora cree que es mejor persona por eso.
LA INSENSATEZ DE LA JUVENTUD
Nadie nace sabiendo de amor cree Pedro Engel. La insensatez de la juventud es importante para madurar. Dice que toda edad tiene su belleza y ritmo. Por eso, le aconseja a los jóvenes vivir este año del mono de fuego a concho. “Busquen nuevas formas de amar y no se queden pegados en el sufrimiento porque la intensidad no es sólo eso. Pueden ser orgasmos a nivel cósmico o amar con felicidad desbordante. Traten de renunciar al dolor y al sufrimiento porque el mono es divertido, inteligente, juguetón, va de árbol en árbol. Mono es para reírse, No tanto para sufrir” dice.
Dice que hasta los 30 años uno vive el ascendente. Por eso, jóvenes amorosos su vida estará muy influenciada por este signo. Cuando llega el primer Saturno, uno inicia su misión en la vida pero no sin antes tener una explosión que destruye todo lo que conocíamos. Esto se debe a que la primera parte de nuestra vida es lo que uno quiere mostrarle al mundo.
“Separarse es una de las cosas más tristes de la vida. Triste. Primero hay intimidad y después pasa a ser un extraño” dice Pedro. Se acuerda de un tango llamado “Como dos extraños”. Ahí Rocío (tauro, ascendente en cáncer) lo interrumpe recitando “Me acobardó la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti”. “Ahí, el corazón me dijo que te buscara y entonces te busqué y… qué triste” suspira él.
“Pero y ¿qué pasa cuando lo único que queda después de terminar es echarlo de menos?” pregunta Rocío. “Dolor última forma de amar no te vayas para saber que esto un día fue cierto” dice, recitando un poema de Pedro Salinas. Sufrir es parte de la poesía pero uno puede cambiar lo que dicen esos poemas.
Antes, él creía que una de las cosas más injustas que te podía pasar era un amor no correspondido. Hoy, recomienda dejar a la antigua pareja en el corazón como un archivo. Las dos lo interrumpimos y entre risas completamos con “amoroso”. En muchos de los talleres que realiza, también le pide a las personas escribir sus historias.

