Escrito por Anónimo

Esta es la historia de yo y Cristóbal, y no de Cristóbal y yo, porque obvio que a él le dio lo mismo, y que quede claro que está lejos de ser una historia de amor, y es más bien una historia de CAPRICHO JUVENIL, pero que por un momento pensé que era amor sano y verdadero.

Yo estaba en primero medio, en un colegio de mujeres apitucao y bien fome. Con mis amigas éramos como la oposición a las chiquillas populares, en todos los sentidos habidos y por haber. Todas las niñas bacanes eran como del mismo porte, pelo largo y liso, ojalá claro, les iba como el hoyo en el colegio, los sábados se juntaban en el Parque Arauco, eran vírgenes y conocían puros cabros bonitos pero fomes. Nosotras no éramos muy encachás, pasábamos el fin de semana tomando cerveza y fumando marihuana encerradas en la pieza de alguna, nos vestíamos con ropa usada, nos iba bien en el colegio y hablábamos hueás siúticas. Unas Darias.

Para la semana del colegio, se invitaban a “colegio masculinos amigos”, y se llenaba de hueones insípidos todo mi colegio, y las niñas andaban vueltas locas, se armaban cahuines, era una locura de la que nunca fuimos parte porque éramos demasiado críticas de la situación (amargadas). Pero un día estaba yo en mi amargura sentada en una banca y veo a lo lejos a un joven de unos 16 años (me siento asquerosa escribiendo esto con 23, pero lo recuerdo y me dan ganas de muac muac muac) tamaño medio-alto, pelo castaño, ojos verdes y pecas, muchas pecas. No quise hacer el ridículo frente a mis amigas, así que disimulé tranquila como si no me hubiese acabado de enamorar supuestamente para siempre.

Eh, bueno, disimulé mal porque al rato una amiga, la Coni, me dice “por qué mirái tanto a ese Jonas Brother de ahi?” , “No sé, es bonito igual…no se ve como los otros hueones que vienen”, súper chanta lo que le dije, da lo mismo, igual después tuve que confesarle mi amor para que me ayudara a acercarme u obtener su MSN. Pero en realidad, la única opción que teníamos era pedirle ayuda a una de las huecas del curso, así que fui donde la ridícula de la Jose y le pregunté si cachaba a un loco así y asá, a lo que respondió “Obvioooo!!!, el pololo de la Fefa, el Cristóbal!!”. Dolor de corazón infinito, no alcancé a tenerlo y ya lo había perdido para siempre por la tonta de la Fefa del primero B, que era flaca y de pelo largo liso y que iba al Parque Arauco los sábados.

Pasé toda la mañana triste, y a la hora que llegaron los niños de los “colegios amigos” sentí el apocalipsis dentro de mi pechito. Traté de concentrarme en las actividades de las alianzas y no en los tontos que andaban por el patio caminando como pavos reales. Me pidieron ayuda para vestir y peinar a los que iban a hacer la imitación de Amango en una de las actividades, así que me mantuve distraída eligiendo los vestuarios en una sala, hasta que escucho un “Hola, disculpa, tú eres la de los vestuarios de la alianza verde?”, me doy vuelta y DIOS MISERICORDIOSO, POR QUÉ? era Cristóbal, que iba a a hacer el papel principal de la tontera ésta. Fui excedidamente simpática, y traté de demorarme mucho mucho mucho en el trámite de la ropa y el pelito. A veces sentía que me miraba mucho, pero pensé que era idea mía porque estaba muy caliente. Como sea, yo no pude sacarle los ojos de encima todo ese día. Y lo mejor, es que una compañera me dijo que había terminado con la Fefa la semana pasada. Hermosura de vida.

Me conseguí su MSN y comenzamos a hablar, me dijo que efectivamente me había mirado mucho ese día y bla bla blá joteo emocionante. Me dijo “te tinca ir el sábado al PA?” y yo estaba demasiado emocionada porque me estuviera invitando a algún lugar, aunque no tenía idea que era, así que le pregunté qué chucha era el PA, a lo que respondió “jajajaja perna, obvio que el Parque Arauco”. Le dije que si a él y que no a mis principios e ideologías. Es increíble lo que puede hacer una cara bonita y un pene aún desconocido, tanto así que fui al PA (jejejej PA) antes para comprarme ropa decente y no ir con mis ordinarieces de Bandera.

Cuando llegó ese día fui toda bonita, intentando parecerme lo más posible a la Fefa y a a todas esas niñas huecas. Comimos helado sentados en esa fuente que hay en ese mall, y estaba muy caliente y aburrida a la vez, era una sensación extraña. Cada vez que lo miraba era como “Diosito santo, cómo lo aaaaamo”, y cada vez que él hablaba era como “Mmm… Debí pedir helado de chocolate, no de manjar”. En verdad, era muy tonto, una parte de mí quería pensar que no lo era y que si estaba ahi no era sólo porque es soy caliente, que había más sustancia, pero no, nada de sustancia. Hasta le dije un piropo: sonríes bonito como Roger Waters (perno el piropo, que no lo diga nadie). Y él se rió y me dijo “ni idea quién es pero me viven diciendo que soy igual Nick Jonas, de los Jonas Brothers”.

Era terrible, pero mi calentura cada vez bajaba más. Nos dimos unos besos locos, y fueron fomes. Me contó que tenía una banda con sus hermanos, que tocaban música parecida a Kudái. Cerré las piernas. También me contó que iba a dejar tirado el colegio porque quería irse con su banda a México a hacerse famosos. Encadené mis piernas.

Fue extraño, pero sentí que ambos salimos arrancando de ese mall, aterrados y sintiéndonos muy solos. O quizás sólo yo me sentí solo, él era muy tonto como para sentir eso y se fue escribiendo una canción en su mente.

Al mes siguiente me pidió que fuera extra en uno de sus videoclips, pero le dije que no. Ya me había humillado bastante frente a mi manada.

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