Escrito por Pizza / Ilustración por Catalina Bu

Lo intenté y me liberé, pero eres demasiado cobarde o muy tonto como para no darte cuenta que mi momento favorito era contar tus lunares y caminar en silencios poco incómodos. Al menos lo inconcluso nunca pesa tanto como el amor que queda enterrado al cerrar la puerta tras de ti.

Amor enfermo y viciado, amor pobre, patético y estúpido. ¿O soy muy ingenua? Puede ser. ¿Quién se queda insistiendo en silencio cuando ya sabe que solo la quieren para un momento desechable? Valgo más que eso. Fui tu borrador para las historias más completas, más perfectas, hasta contaminar mi alma con orgullo y las sobras de tu afecto. Esas escasas y casi nulas muestras de aprecio que sobre valoraba y me hacían sonreír.

Fuiste la mejor droga, volvería siempre por más, pero aún tengo un par de dosis de amor propio en el velador que me incitan a irme cuando solo quiero quedarme y que nada cambie mucho más que lo plano de este recuerdo sin sabor por el que dejé mucho más que un par de viajes. No lo volverás a arruinar. El ego te pega en la cara como un huracán, ni hoy ni mañana, pero alguna vez entenderás.

Hoy me quiero caleta porque me di cuenta que perdía el tiempo mendigando amor. Soy más que un envase -y no es que sea linda, al contrario- valórame o fuera. Tu elección ya fue tomada, solo bastaba que me diera cuenta y me perdiera(s).

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