No dejo que los demás decidan por mí, casi nunca hago caso. Pero los consejos son acertados, la vida ardua y los astros sabios.

Escrito por La flaca

Llevo varios días revisando el horóscopo en todos lados. No sé, supuse al principio que era pura coincidencia, pero al parecer no. Creo que las decisiones hay que tomarlas y que eso es lo que los astros me quieren decir: inténtalo o no, decídete. Ahora o nunca.

El problema es que el horóscopo no me dice cosas buenas, como primera opción me dice que me aleje, que te olvide, que te pierda y aunque casi siempre quiero que sea así, a veces no. Sé que los errores los cometemos todos, que la influencia del invierno tiene mucho que ver, que los recuerdos no sé van, que lo bonito siempre queda. Pero también queda miedo, ese miedo a arriesgarse y perder, equivocarse y tener la culpa.

Me tomo un té con limón y escucho al Manuel García porque afuera está lloviendo y no puedo salir. Porque me dices que nos veamos y luego no, que me quieres y no sé. Te quiero casi de la misma forma que quiero el día y a congelar los momentos, te quiero como esa ilusión diaria, como las ganas de un algo sin saber por qué.

El horóscopo me dice que es hora de dejar ir o arriesgar, que las decisiones las tengo que tomar ahora y evitarme tanto drama, pero no puedo. No puedo porque creí haberte dejado fuera de todos mis planes y porque hace una semana mi horóscopo no decía nada de ti. Apareciste y apareció también tu nombre, casi como una insinuación.

Me pregunto qué es lo correcto y lo entiendo, porque es casi contradictorio no entenderlo, huir a las señales, a los presagios. El horóscopo me habla de ti y aquí estás, siendo distinto, un poco más sincero, más cercano, más cálido. El horóscopo me dice que me aleje, que es el momento de dejar todo atrás y no lo hago, no cierro las puertas, no concluyo el capítulo, porque quizás no sea así como quiero hacer la vida.

Porque quizás equivocarme otra vez no me hará más tonta, sino más fuerte. Porque el que no arriesga no gana, el que no lo intenta menos. El horóscopo dice que si lo voy a hacer lo haga ya, y aunque me asusta y todavía no tengo certezas, creo que es tiempo de entenderme y escucharme, de hacer caso a mis acciones, de darme cuenta de lo que hago y darle un significado.

Puede que cometa muchos errores, que esté haciendo caso omiso a las cosas importantes, o esté leyendo entre líneas. Es posible que me arrepienta de lo que haga, o lo que no, pero algo hay que hacer. Supongo que la agonía de estar en pausa no me hace bien, no me hace feliz la incertidumbre, sentir que sé que hacer, pero no hacerlo. Sentir que lo que creo saber hacer está errado. No entenderme.

Puede que este invierno sea distinto o igual, un tanto más frío, más lluvioso, más solo o más acompañado. Las acciones definen tu futuro, no el horóscopo –aunque sí que aconseja-. Quizás los astros me están queriendo decir algo, y puede que les haga caso como no. Sea cual sea el caso, sea cual sea mi decisión, será mejor que tomarme un té pensando en cómo serían las cosas sin intentarlo.

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