Por Valentina Medina

Es difícil hablar de amor y todas las formas que tiene, pero ahora si me preguntan sobre el amor, lo único en que pienso, es en ti. Cuando veo películas con besos, abrazos y cosas lindas pienso en ti. Cuando leo libros intento buscarte entre las letras. Cuando escucho música lo hago atentamente para ver si podría dedicártela en algún momento.

A pesar de que esto suene bonito, me asusta. Me da miedo quererte tanto, pensar en amarte. Ser mujer y amar me da miedo. Desde que soy consciente de lo que es ser mujer significa para mi toda mi forma de querer quedó en cero, ya no supe más como amar sin que haga daño.

Ahora veo que antes muchas veces no me respeté y no fui lo suficientemente valiente para decir que no y pensar en mi antes que en el otro. Eso fue lo que me llevó a amar y que me doliera. Pensar en que quien está al lado tuyo debe ser tu vida y por lo que vives. Pero ya no es así, o más bien no quiero que así sea.

Eres la primera persona con la que estoy desde que siento que este cuerpo es mío, que hago lo que yo quiero porque realmente así lo quiero. Desde que me di cuenta de que yo soy más importante que los demás, que si no me quiero no puedo tener una relación sana, que no quiero depender emocionalmente de nadie más.

Es difícil amar de una forma de la que no estoy acostumbrada, quererte sin amarrar mi corazón al tuyo. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que parece que, si puedo, o eso quiero creer y lo intento

Lo que sí me he dado cuenta de que el amor fluye desde que estoy en el proceso de quererme. Que la inseguridad no me pare a amar a quien yo quiera. Que el miedo se transforme en seguridad de que sé lo que me gusta y de lo que merezco. Porque sé cuánto valgo y no estoy dispuesta a que alguien más me convenza de lo contrario.

Amar no es dolor. Para mi es comprender, escuchar, estar, hablar y aprender. No solo a la otra persona, sino que a ti misma.

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