“Diario de quedar embarazada”: un libro que nace del amor

Conversamos con Claudia Apablaza (Rancagua, 20 de octubre de 1978) , escritora y coordinadora de la editorial Los Libros de La Mujer Rota sobre su nuevo libro “Diario de quedar embarazada”, la autoficción y los amores.

Cuando comenzó Archivo Amoroso en el verano de 2016, invitamos a Claudia a enviarnos su historia de amor. Era un relato de una pareja en Nueva York, donde el calor y el sentido de sobrevivencia les hizo descubrir la magia de dos ventiladores hacen corrientes de aire desde rincones de la pieza.

“Miramos el instructivo para armarlo. Comenzamos a armarlo juntos. Lo armamos. Lo enchufamos. Lo probamos. Funcionaba perfecto. Lo probamos tirando aire en nuestras caras. Se sentía volar. Se sentía estar en el cielo” escribió en “La Felicidad de los ventiladores”, un amor intenso y acalorado.

A dos años está en un lugar distinto, pero entiende el amor de la misma manera. “Así es como percibo el amor. Tal vez lo percibo de una forma muy juvenil, pero en realidad ese texto fue escrito sólo hace dos años, jejeje, y no ha cambiado mucho desde ese entonces, la verdad es que es el mismo concepto de intensidad y miedo.”

Hoy vive con su esposo Jorge, con quién coordina Los Libros de la Mujer Rota y su hija Eloísa. Está en un momento distinto al que narra en su nueva novela y la historia que nos compartió hace unos años.

“El cuerpo tiene caducidad, la fertilidad tiene una reglas determinadas, y en ese sentido el cuerpo deja de ser ideología y el cuerpo pasa a ser sólo cuerpo que se te impone” dice y desde esa premisa es que nace el relato que mueve a “Diario de quedar embarazada”. El tiempo pasa y se transforma en el delirio de Ana, la protagonista de esta historia. Obsesiva, paranoica y delirante, esta novela explora el estado corporal antes y durante el embarazo.

¿Hay similitudes entre tu propia historia y la del libro?

Hay muchas. Algunos piensan que Ana soy yo. La verdad es que Ana es un personaje que parte de mí, pero se bifurca en otras cosas, se expande, logra identidad, se aleja de mí.

En Archivo Amoroso nos caracterizamos por la escritura autobiográfica y quizás muchas veces autoficción. ¿Cómo es para ti la escritura en relación a tu vida? Y cuando hay tantas similitudes, ¿debes a veces lidiar con las consecuencias de tu escritura?

En relación a si tengo que lidiar con comentarios acerca de mi vida, creo que no. No existe esa incomodidad en mí, no me molesta para nada que piensen que Ana soy yo o que no lo soy. Creo que eso es tema del lector, no puedo restringirle sus interpretaciones del texto, ni lo que les pasa al leer un libro. A veces me cuesta mínimamente que mis familiares lean lo que escribo, pero con el tiempo he ido perdiendo ese pudor. Es bueno ir extendiendo los límites de ese pudor, tratar de anularlo, y creo que eso se logra con años de escritura, de aceptación de esos límites entre personaje y autor. También es bueno hacer ese ejercicio y convencerte de que el personaje si bien eres tú, también no lo eres al mismo tiempo. Es en cierta medida lograr una humildad hacia el personaje, es no creerte el personaje, entender que no eres tú, por más que lo creas o quieras.

¿Consideras que “El diario de quedar embarazada” es un libro de amor?

Me encanta esta pregunta. Más que un libro de amor es un libro fruto de lo amoroso, porque si no hubiese conocido a Jorge, mi marido, ahora mismo ese libro no existiría, jamás se habría publicado, y esto porque sólo después de conocerlo pude escribir la segunda parte del libro, entonces, como te decía, es una consecuencia del amor más que un libro de amor como tal, porque es más bien un libro del cuerpo embarazado.

“Se mantiene, muta en algunos detalles, pero hay algo de base que es esa sensación de felicidad completa de que exista y a la vez de temor de que el otro desaparezca”

Después de que nació tu hija Eloisa ¿crees que has experimentado o estás experimentando otro tipo de amor?

Creo que es muy similar al amor que he sentido por algunos seres humanos, como mi marido y mis padres y hermanos. Se mantiene, muta en algunos detalles, pero hay algo de base que es esa sensación de felicidad completa de que exista y a la vez de temor de que el otro desaparezca. Eso es un poco amar. Muchos dicen que cuando nace un hijo lo amas de otra forma, y no lo veo tan así, la amo tanto como a mi marido, como a mis padres. La quiero, la respeto, quiero que sea feliz, que no sufra demasiado, que construya su vida tal como ella quiera.

Vivimos en Latinoamérica, la tierra de las telenovelas y del melodrama ¿cómo crees que influye esto en cómo vemos, entendemos y experimentamos el amor?

Hace mucho tiempo que no veo una teleserie, tal vez desde mis 15 años, pero me imagino mujeres y hombres gritando estupideces y replicando modelos de masculinidad muy patriarcales y mujeres muy sumisas que a ratos también gritan, pero que pasado los minutos se arrepienten de haber gritado y piden perdón al hombre que se siente triunfador de hacer que la mujer se arrepienta a cada segundo de sus posibilidades de emancipación o instalar un punto de vista.. Luego a hombres que salen con muchas mujeres y son infieles y hacen diferencias entre las mujeres con las que sales y con las que tienen relaciones serias y “aman”, y así mundos muy enfermos y sin tonalidades ni posibilidades de quiebre. En realidad me imagino que si bien todo eso aún existe en nuestras cabezas y en latinoamérica por sobre todo, creo que eso está cada día más en extinción. Creo que es cierto punto estamos aprendiendo a amar lejos de esas formas. Como decía Kate Millet, recién fallecida, “lo personal es político” y creo que el amor es político, las formas de amar al otro está también cruzado por lo político.

¿Cómo creías que era el amor cuando eras una niña?

Me encantaría saberlo, creo que no sé qué pensaba en ese entonces acerca de ese concepto.

¿Qué consejo de amor darías?

Que lean a algunos autores o autoras que hablan de amor. A Clarice Lispector, MArguerite Duras, Karl Ove, Anais Nin, Susan Sontag, a Anne Carson, “Historias de amor” de Julia Kristeva.

 

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