Hasta que nos volvamos a ver

Escrito por Colour Me In

Le echo de menos. Extraño su piel, suave como las hojas al caer, su olor que reconocería en cualquier lugar, sus manos repletas de durezas por el trabajo arduo y sombrío, sus labios que al entreabrirse muestran la sonrisa más bella que alguna vez pude ver.

Él ya no está. Es sólo un recuerdo entre los miles que mi mente aún conserva, miento, él está por sobre todos los recuerdos que podría captar.

Es un recuerdo conformado por decenas de memorias, imágenes que se aparecen una tras otra, sumergiéndome en lo que fuimos y nunca volveremos a ser.

Pienso que algunas almas están destinadas a conocerse, a enseñarse la una a la otra como es la vida y lo que puedes esperar de ella, pero no permanecen juntas porque sólo tienen por instantes la felicidad que tanto anhelan.

*

Aún me siento en un estado de éxtasis, tan infinitamente drogada de felicidad que toda la realidad se distorsiona, por eso tal vez parece un sueño, donde es imposible creer que todo esté sucediendo.

Respiro lento y pausado, lleno mis pulmones de aire y amor, una mezcla de los dos, y pienso en todo aquello que me hace feliz. Lo primero, su sonrisa, y si, digo lo que mi corazón siente antes de lo que mi mente piensa, porque lo que me hace más feliz es hacerlo sonreír, ver cómo su rostro se transforma con una simple curva de sus labios, como el velo gris de la tristeza desaparece frente a mis ojos y su rostro se hermosea de tal forma que siento el aleteo de mil avecillas sacudir mi cuerpo completo, y no puedo no sentir las ganas irrefrenables de amarlo tanto, amarlo hasta no poder más, sentir todo lo que pueda sentir, ya no importa ni tiempo, ni mareas,ni sueños, ni brumas, todo desaparece con su sonrisa.

El mundo entero se congela, desde el carrusel lleno de luces en la Estación Central, pasando por la multitud que hay siempre en ese lugar, todo se difumina como en las fotografías, sólo está él buscándome con la mirada y sólo estoy yo frenándome para no ir corriendo y quedarme, porque siento tal torbellino de emociones que no se que hacer primero, si besarlo,si abrazarlo, si sonreírle, o hacer todo lo anterior.

Y es que el alimenta lo más profundo de mi alma, después de todo lo sufrido, logró levantar capas y capas de candados, un laberinto de pasadizos, y lo hizo sin pensarlo, llegando hasta lo más recóndito de mi alma, despertando todo aquello que estaba dormido, aquello que incluso ni siquiera sabia que existía.
Ahí estabas, bajando del ascensor,me basto compartir el mismo aire que respirabas para saber que todo sucedería, llámalo como quieras destino, presagio o locura. Eso es lo que sentí, supe que ahí estabas y ya nada importaba, siempre iluminas los lugares con tu presencia y logras que lo demás deje incluso de existir en un plano.

Me sentí tan inestable como caminar entre nubes de sentimientos, salude a mis amigos, no quería saludarte. El miedo había tomado su lugar, gigantesco como un monstruo de diez metros.

Espere diez pasos, sé que me miraste, me encontraste bonita o algo así, es por eso que me atreví a saludarte, vi tus ojos, y supe inmediatamente que ya me tenías entre tus redes y tu no lo sabías, no tenias ni la más remota idea de todo el volcán de sensaciones que producías dentro de mí, sólo saludabas a una chica bonita y nada más, yo estaba saludando al hombre con el que sentía que en sus ojos podía volver a nacer y morir como el ave fénix.

No sé cómo te saludé, efusiva o no, traté de controlarme,de hacer como si fueras un chico más,no sé si mi papel resultó, no soy la encargada de juzgar aquella actuación.

Seguí caminando, detrás tuyo, porque quería memorizar la forma en que caminas, como el polerón caía sobre tus hombros, el pantalón se holgaba en tus piernas y el tatuaje de tu brazo pareciera que brillara con la luz solar del verano de marzo.

Desde el primer momento te ame tal y como eras,me basto mirar tus ojos, para saber que habías compartido dolores y alegrías parecidas a las mías, para saber que podía confiar en ti, para saber que podía convertir la tristeza y soledad en tus pupilas en la felicidad más pura, me bastó solamente eso para saber que te amaba con todo mi ser.

Pasó la tarde, el recuerdo más claro de todos ellos es el contacto de nuestras manos, estábamos sentados juntos en la banca y tenía la excusa para tocar tu piel más allá del simple roce casual de tu brazo, toqué tu tatuaje con la punta de mis dedos y sentí que mi corazón palpitaba tanto que lo ibas a escuchar y descubrirías todo lo que sentía por ti.

Luego entrelazamos nuestras manos, y no sé de que te hable, espero que ninguna estupidez, sólo sé que estaba ahí afirmando tu mano, que encaja a la perfección con la mía. Nos empezamos a sacar fotos, éramos dos siluetas negras cortadas por las semi sonrisas que cubrían nuestros rostros.

No quería separarme de ti, te extraño de una forma en la que me dan ganas de dejar todo e irme a la Estación y tomar un tren o un bus hacia Rancagua, viendo los paisajes, sintiendo el aire nuevo en mi interior, porque me cuesta dimensionar que el hombre que amo viva en otra región y no pueda tenerlo todos los dias a mi lado.

Cuando llegamos al departamento con el resto de nuestros amigos, supe que quería besarte ese dia, que no me contentaba con solo mirarte o tocar tus manos, quería más de ti. Me acerqué hacia ti en el sillón y empezamos a hablar, un Geminis y una Sagitario, te mande una solicitud de amistad desde tu Facebook al mío, te miré a los ojos mientras me apoyaba en tu hombro.

Desperté en otro lugar, tú no estabas ahí. Me dirigí al comedor y me paré abruptamente en el umbral, estabas enfrascado en una conversación con otra que estaba sentada al lado tuyo en el sillón, podía ver tu cara de incomodidad y los gestos llenos de coquetería de ella.

Me acerque y me senté, converse como si nada, pasé mis manos por la superficie del sofá y por las frazadas, te sonreí y me devolviste la risa, te amaba tanto que temía que las palabras salieran a borbotones de mi boca.

Pasaron las horas, sólo estábamos despiertos tu y yo, me di cuenta al escuchar los ronquidos de los demás, y te mire a los ojos, esos ojos tuyos que sacan de este mundo y nada importó, nada absolutamente nada, y te bese.

Y sentí en ese primer beso que te daba que el universo entero se había creado de nuevo, dos mundos habían chocado entre nuestros labios, la ola de sentimientos no tardó en llegar, en chocarme por completo, porque tú eras mucho mas de lo que podía siquiera llegar a soñar.

Me devolviste el beso, y asi seguimos, besandonos suave y lento, me entregabas tantas emociones que mi cerebro no era capaz de procesarlas todas, eras amor, eras felicidad, eras luminosidad, eras alegría y eras paz.

Me hiciste sentir en una realidad diferente a cualquier otra en la que hubiera estado antes, acabamos de crear un nuevo mundo para los dos, somos más que dos corazones latiendo al mismo tiempo, somos una constelación completa que nació desde un beso directo en el centro de nuestros labios.

Seguimos viendo la película como si llevaramos años juntos, y es que mi cuerpo se acomoda a la perfección con el tuyo y nuestros besos siguieron. En un par de minutos, me entregaste toda la estabilidad que me hacia falta, me hiciste volver a mi centro. El celular no tardó en sonar, la película no tardó en terminar y el resto de la gente no tardó en despertar.

Pero nuestro paraíso seguía en pie, habíamos creado algo nuevo y prodigioso que solo tenia copia de llaves en nuestros ojos.

Me preparaste un té, me pareció tan elocuente que el día anterior hubiera tomado diferentes tipos de té y eso era solo un presagio de tu llegada. Era un té tan dulce como tu mirada y estabamos ahi mirandonos y riéndonos, compartiendo un secreto profundo que no teníamos idea de cuánta felicidad nos otorgaría.

Me fuiste a dejar al metro, nos fuimos conversando, riendo y es que contigo los silencios nunca han sido incómodos, cada silencio lo disfruto incluso aún más que las palabras que pronunciamos. Llegó el momento de la despedida, eras el hombre con el que estaba empezando a volver a creer en el amor.

Y me despedí como si así lo fuera, hasta que nos volvamos a ver me dijiste y te respondí antes de darme vuelta para pasar por el torniquete de la estación Santa Ana, hasta que nos volvamos a ver.

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