Escrito por Tami Fuenzalida

Y aquí estoy, con el fin de año encima y culpando de todos mis sentimientos a fenómenos cósmicos e interplanetarios, porque me parece más racional que un planeta esté fuera de su órbita y atribuirle mi pena a mercurio, mercurio que es un planeta! y no pensar que fueron las respuestas que nunca me diste y ese vacío que dejaste repentinamente.

Aún a mediados de diciembre no entiendo que el amor pueda acabarse tan rápido, que prefieras cosas tan superficiales como estereotipos, fama, drogas o personas vacías. Porque te conocí siendo la mejor versión de mí, una mujer maravilla, con un emprendimiento funcionando, en perfecta armonía con su cuerpo, brillando, brillando intenso y aún así me dejaste ir.

¿Recuerdas que siempre te dije que éramos un equipo perfecto? Realmente lo fuimos. Potenciamos nuestras virtudes en todos los sentidos, compartimos familia, amigos, gustos musicales, momentos, tantos tantos momentos, éramos imparables, esos que se apoyan de verdad, incondicionales en todas, los que celebran triunfos y apoyan derrotas, los que encuentran los detalles perfectos y, aun así, aun cuando yo también saqué lo mejor de ti, me dejaste ir.

Me pregunto si mercurio nos afecta como forma de desquitarse, quizás también se siente solo fuera de su eje, quizás por eso nos invita a pensar, probablemente estará buscando que alguien le dé las respuestas que no encuentra en su universo, Mercurio yo tampoco las encontré.

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