Escrito por Clementine

Dejar ir es algo súper peluo. A mí, personalmente me cuesta muchísimo soltar cuando tengo que hacerlo. Me pasa algo tan, pero tan brígido contigo que no sé cómo explicarlo. Mi vida después de ti transcurría muy tranquila, el término no fue bueno, pero tampoco malo. Sí me costó caleta superarte, y cuando dejé de pensarte constantemente supe que ya estaba avanzando, dejándote ir. Aún así, siempre estuve pendiente de ti, de cómo estabas, de cómo iba tu vida.

Hace poquito, empecé a hablar con un niño. Él es todo lo contrario a ti, de hecho, es todo lo que ando buscando: tiene una conciencia súper crítica, se cuestiona las cosas, no es una persona conformista con la vida, lucha y es consecuente con las cosas que piensa. “¡Quizás este sí!” pensaba para mis adentros. Y de repente, de la noche a la mañana, no dudé ni por un segundo en preocuparme por ti cuando supe lo que te había pasado.

De repente mi concentración estaba completamente enfocada en ti, en cómo lo estabas pasando. Los demás amores desaparecieron y sólo fuiste tú: y sentía tu pena, y quería llorar, quería abrazarte con todo mi amor, quería apañarte, estar contigo y decirte que todo iba a estar bien.

Pero sólo pude llegar a ti a través de un mensaje de WhatsApp. Me diste las gracias, de una manera cariñosa que jamás habría esperado, y yo te mandé un abrazo grande. Y sé que no estás bien, sé que se te vienen tiempos difíciles y yo estoy acá frente a una pantalla, sin poder hacer nada, porque además la distancia nos separa enormemente.

Y me da pena, mientras escribo esto lloro y siento cómo se abre un hoyo en mi corazón porque no estoy contigo ahí, ofreciéndote mi hombro y mi apoyo incondicional. Tengo miedo de tu futuro, de que cambies, de que te pierdas, de que te caigas y no tengas fuerzas para seguir, de que no vuelvas a ser la misma persona dulce y buena que conocí, y solo pensar eso me mata.

Y sé que te tengo que soltar de nuevo porque es lo mejor para los dos, pero ahora me cuesta el doble sabiendo que estás mal. Aún así, aunque no lo sepas, aunque no lo intuyas y sigas con tu vida, siempre estaré por detrás, mandándote todo mi amor, pendiente de cómo estás, porque por ti corro hasta el fin del mundo si es necesario, todo con tal de ver esos ojitos pardo sonreír.

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