Escrito por Mo.-

He amado con consciencia y desde el alma a dos personas. De esas dos, tú fuiste la más importante, la que caló más hondo en mi corazón.

Fuiste amor y pena, amor y dolor, amor y lección. Nuestro tiempo juntos fue algo tan bonito, tan tranquilo y no puedo arrepentirme de esos días. Son recuerdos y experiencias que atesora mi alma. Sacaste mi lado más cursi, ese que guardaba para cuando llegara alguien como tú. Traté de darte todo el amor que salía de mi pecho, aunque no con palabras, eso me costaba, pero mis decisiones y actos fueron todos a causa de mi amor por ti.

Cuando llegó la tormenta quedé en shock. No esperaba tal dolor, no entendía como podías haberme herido de esa forma. No entendía cómo podía una persona que me quería, hacerme daño. Hasta el día de hoy creo que realmente no me querías (lo que me duele mucho) y sólo fui una compañía para tu soledad y tu inseguridad emocional. Lamentablemente, ahí me di cuenta de cuanto te estaba amando y fue muy tarde para no sentirlo.

Te perdoné aunque no me hayas pedido perdón, te seguí queriendo aunque no me quisieras y nunca te odié. De todas las cosas feas que te pude haber dicho, no te dije casi ninguna. No niego que me dieron ganas de empujarte y abrazarte a la vez pero no lo hice. La última vez que te vi en carne y hueso te intenté dar un abrazo frustrado de despedida y me fui, con todo mi amor guardado dentro.

Todos estos meses me ha tomado superar tu ausencia y por sobretodo, tu indiferencia. Es verdad lo que dicen, que duele menos que te odien a que no les importes. Tu seguiste adelante precisamente con esa persona al lado. Algo que me costó tanto entender. Yo me tomé todo este tiempo para superarte, para estar bien conmigo misma en soledad.

Hoy la pena se disipa y existe una cicatriz en mi corazón. Una huella que dentro de todo el dolor que me ha causado, también me ha entregado sabiduría y madurez. Hoy espero más de mí y menos de otros. Mis expectativas sobre un nuevo amor van a la par con mi tiempo de reflexión. Y sé que puedo amar otra vez tanto como te amé a ti, porque eso fue lo que gane en este quiebre. Amor.

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