Escrito Por Arelis Uribe

“¿Y qué es amor, qué crees tú que significa amor?” es una pregunta muy buena en una canción no tan buena que canta Alberto Plaza. Hubo un tiempo en que pensé que el amor era recibir afecto. O cuidados o dedicación y tiempo, pero básicamente recibir. Y más todavía: que el amor era mi derecho a exigirle a otro. Supongo que tenía un huequito en el pecho que necesitaba llenar con cariño. RuPaul siempre dice: “If you don’t love yourself, how in the hell you gonna love somebody else?”. [Si no te amas a tí mismo, ¿cómo mierda vas a amar a alguien más?]. Quería tanto que me quisieran tanto. Quizá porque yo misma me quería muy poquito.

Después sentí que había evolucionado y había crecido y pensé que el amor era una transacción ecuánime. Tuve ganas de dar para recibir, de dar mucho amor para recibirlo a cambio. De calcular con precisión matemática lo que hacía por otro, para exigir —otra vez exigir— que lo hicieran tal cual por mí. Ha pasado el tiempo y ahora creo que esta fórmula no da un buen resultado, ni menos responde a la incógnita que abre Alberto Plaza.

Últimamente estoy elaborando otra teoría. Algo sucedió en mí que lo cóncavo se me hizo convexo y empecé a pensar que querer es regalar sin esperar un resultado previsto. Las palabras de RuPaul se me hicieron realidad. Ahora siento que tengo tanto adentro que lo puedo compartir sin importar lo que venga de vuelta, porque ya tengo el corazón lo suficientemente gordito. Soy un conjunto completo, no vacío. Ahora pienso que el amor real no tiene lógica matemática, porque se trata de una ecuación en la que se entrega una cantidad X de afecto, sin calcular que haya un monto exacto al otro lado del signo igual.

Eso no quiere decir que no esté atenta a lo que recibo. Pero no lo hago desde la razón, sino desde el sentir. Desde la experiencia ilógica y sin sentido que es vivir, no desde el cálculo perfecto de la planificación. Dar amor porque una quiere, porque una lo siente, porque una se desborda. ¿Cómo tan mezquina de sentir algo y no compartirlo? Como dice una canción de Stars: “Hold on when you get love and let go when you give it”. [Agarra el amor cuando lo recibes y suéltalo cuando lo entregas]. Y acá viene la clave, la pieza que armoniza todo esto. Pienso que si al dar cariño la respuesta que recibo —una palabra, un gesto, una mirada— es algo que me hace sentir bien, entonces significa que debo seguir ahí, multiplicando mis sentimientos. Al contrario, si al dar amor la réplica del otro me hace sentir mal, entonces me salgo; nos divido y me resto. En este último caso, sucede eso que llaman desencuentro, eso que llaman desamor.

Esa es mi pequeña teoría del amor.

Creo que responde a la pregunta de Alberto Plaza.

Creo que así voy a vivir cuando me enamore otra vez.

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