Escrito por Anónimo / Ilustración por Catalina Cartagena

Hoy me llamó tu mamá, quería saber si estabas conmigo yo sólo le dije que no hablaba contigo hace mucho tiempo, que no te veía hace rato. Esa llamada hizo que un torbellino de sentimientos se hiciera presente en mí.

Nos conocimos por Tinder hablábamos día y noche, luego de semanas decidimos juntarnos, no puedo negar que en ese momento estaba muy nerviosa, tenía tantas ganas de hablar contigo de verte, de tocarte. Nos juntamos en el forestal nos tomamos un vinito, me acuerdo que pasó un artesano y nos regaló un anillo; aun lo tengo guardado en mi velador; hablamos por horas y nos fuimos a mi departamento. Luego de ese primer encuentro sentí miedo, no quería perderte, no quería que fueras una aventura de una noche. Para mi sorpresa seguimos hablando y juntándonos, fue todo muy intenso, eran fines de semanas juntos, veíamos películas, fumábamos, pasábamos veladas enteras de locura entre besos y caricias, me sentía tan feliz contigo. No eras para nada el hombre perfecto, tenías tu historia difícil, tus traumas visibles, pero yo estaba dispuesta a estar contigo, quería ayudarte, quería intentarlo contigo, aunque sabía que en ese intento yo podía salir lastimada. Y de un momento a otro me dijiste que estabas hablando con tu ex, que ella quería volver a intentarlo, que quizás aún estabas enamorado. No lo entendía, hace tan poco me habías dicho que me querías, creía que todo iba bien, estaba empezando a quererte mucho, creía que podíamos sentar raíces y construir algo lindo. Luego de eso todo se fue cayendo de a poco, me esforcé, di lo que más pude, quería que esto siguiera, pero no lograba comprender tus acciones, tus contradicciones y decidí correr, alejarme de ti, olvidarte.

Han pasado casi dos meses en lo que no te he visto, en los que de manera intermitente recuerdo tu existencia y me dan ganas de tenerte conmigo otra vez, la verdad es que al principio tenía la esperanza de volver a verte, quizás soy muy soñadora, pero creía que algún día me llamarías o llegarías a mi casa de improviso y todo se solucionaría.

Esa llamada cambió todo, me hizo buscarte en Facebook y ver que ya estabas con otra niña, ver que eres feliz, que me superaste, que me olvidaste y me duele, me cuesta, pero quizás eso es lo mejor, tal vez jamás debimos estar juntos.

En toda esta historia también me duele el no poder olvidarte, porque sé que no fuiste bueno conmigo, porque me hacías sentir miedo de mis decisiones, me hacías sentir insegura con tu ego de macho alfa, me hacías sentir indefensa sin tus abrazos. En este dolor comprendo que caí presa del amor romántico y que sigo siéndolo, aunque estoy en terapia, me estoy sanando de todo el daño que me hiciste, me estoy queriendo y creo que eso está funcionando, creo que esa llamada fue una prueba para entender que me tengo que esforzar el doble en olvidarte, tengo que poner todo mi esfuerzo en borrarte definitivamente de mi vida.

Espero que seas feliz, que seas un buen compañero (al menos mejor de lo que fuiste conmigo), espero que seas feliz y dejes de lado todos los demonios internos con los que convivías.

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