Santiago

Escrito por C. / Ilustración por mosquito

Santiago es muy tímido y yo no.

Santiago tiene unas mejillas grandes y ojos celestes, yo, yo solo tengo las mejillas enormes.

A Santiago le ha costado hacer amigos en su primer año de U, me considera su amiga.

Santiago tiene historias tristes con su ex, yo también.

Santiago me gusta y me agradó desde el primer día que hablamos, y yo a él, pero Santiago prefiere no decirlo por miedo a no ser correspondido y no aceptar que el amor puede ser lindo.

Santiago es atento, cuando me ve llorar me compra una “delicia de frambuesa” y me besa las mejillas tan suave, más que una pluma, casi como si no me tocara y recuerdo su timidez.

Santiago fue a mi casa a hacer un trabajo y mi mamá le agarró cariño.

Santiago en noviembre dejó de lado la timidez, me abrazó con el alma y me dio un beso. La tímida fui yo por no haber reaccionado antes.

Santiago en casi dos años se ha transformado en alguien excepcional.

Santiago es el más atento del mundo.

Santiago no me hace cartas y yo creo que sus tintas se secaron en amores del pasado, pero Santiago me mima, me hace reír. Amo a Santiago más de lo que pensé que iba a llegar a amar a alguien, más de lo que supuse amarlo a él.

Santiago trabaja en el San Cristóbal y hoy vi una noticia en internet donde decía que había ocurrido un accidente en el cerro y que habían muertos. Mierda. Juro que en milésimas de segundos sentí que todo lo construido iba a desaparecer si él fallecía justo ahora. Comencé a retroceder, su timidez, sus risas tan chinitas, sus besos, hacer el amor con amor, las mañas, los gatos, su gato, mis gatos, las salidas, los secretos, los abrazos, los besos, los besos. ¿Que iba a ser de mi sin sus besos? Claro, soy individuo, pero Santiago ha logrado superar barreras de amor y vida para hacerme sentir completa, llenita. Cierro los ojos esperando que nada malo le haya pasado a Santiago. Ay, que bueno, solo fue un susto. No era este cerro San Cristóbal, es en otro país. Mierda, hasta hoy no había dimensionado lo importante que Santiago es para mí, su alma, sus ojitos celestes, sus abrazos, su olor, sus chistes fomes que en el fondo me enamoran.

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No había dimensionado que lo amo más de lo que pueda demostrar en palabras y acciones, más de lo que pensé que realmente amaba. Y Santiago, hoy no te dije por qué andaba rara, no te quise contar que creí que Morías, pero si te explique cuan grande es mi amor por ti, me considero afortunada de estar compartiendo el camino de la vida con un cabro hermoso de alma como tu.

Y bueno, Santiago. Si llegas a leer esto, espero comprendas mis mañas o lo rara que fui hoy, siento vida al mirarte y realmente el amor es lo más lindo que puede existir, sobretodo con alguien como tú, querido y amado Santiago.