Una estufita para mi corazón

Escrito por Margarita / Fotografía por Connie Fernández

Pensaba el otro día en lo mucho que me gustas, en que ignoras completamente esta situación, o que lo sabes pero no te importa tanto. En que tienes muchas cosas más importantes en que pensar y que aparte de ser la niña bonita que siempre te mira y habla, no ocupó ningún otro rol en tu vida.
Pensaba en que era viernes, en que muero por recibir un mensaje tuyo, cualquier invitación me sirve, no tiene porqué ser algo amoroso, con verte me conformo. No soy tan ambiciosa.

También pensaba en que esta situación me frustra mucho, porque siento que busco algo que no encuentro, algo que jamás tendré o quizás sí, pero cuando? ¿En qué momento se supone que te das cuenta que me quieres? ¿En qué momento te enamoras de mi?

Al mismo tiempo en que pienso en mil historias amorosas contigo, también pienso en que si tú me quisieras sería un tanto terrible, porque tendría que enfrentarme a todos esos miedos más ocultos, porque a tu lado me siento indefensa, porque yo no quiero ganarte, ni seducirte, ni mentirte, ni mucho menos hacerte daño. Porque esas herramientas tramposas no me nacen contigo. Al contrario ¿ya dije que con verte soy feliz?

De todas formas sea lo que piense, me gusta pensarlo, y mejor aun, lo siento, y me gusta sentirlo. Porque despierta en mí algo que está escondido, porque mi corazón se siente calentito, porque las películas de mi mente tienen protagonista, y porque tengo con qué soñar por las noches.

Creo que no me esta importando mucho si me quieres o no, o si no lo sabes, o simplemente lo ignoras. Lo importante es lo que provoca en mí, en que es como una inyección de adrenalina en mi vida, una estufita para mi corazón, una razón para pensar un viernes por la noche.