Cantante, productora, ingeniera en sonido, autogestora y compositora chilena que se mueve entre el rock, el pop, el folk y la electrónica. Natalia Suazo regresa más amorosa con un estreno doble: “Paisaje” y “La Distancia”, adelantos de su próximo disco que podrás escuchar en Archivo Amoroso.

Por Valentina Carvajal y Camila González

 

Creció entre Luis Miguel, Chayanne, Lucerito, Daniela Romo y Yuri. Desde chica fue muy enamoradiza. La Gabito, la mujer que la cuidaba, la introdujo a la música romántica. Por las tardes, ponían “La Chica del Bikini Azul” y ella le contaba la historia de la canción. Natisú se imaginaba ese relato casi como si fuese una película romántica.

Sus primeros recuerdos vagos de desamor se remontan a prekinder, cuando tenía cuatro años. Luego a los seis años cuando le gustaba un compañero de colegio, se sentaba atrás de él y le miraba el cuello. En casa jugaba a las barbies y le decía “te amo”.

Cuando ya era adolescente se sentía como Daria, su personaje favorito de la época. Ya no sólo sufría por amor, era por todo. Escribía en sus cuadernos y en los recreos lloraba y se preguntaba por qué no la quería. “Era tímida, usaba lentes y era muy perna” dice.

Para Natisú el amor siempre fue intenso y el desamor una fuente de inspiración para sus canciones. Esto la llevó a escribir música desde temprana edad y a componer para decantar sus penas amorosas.

¿Cómo crees que te influenció toda esa música en tu vida?

Me influenció mucho. Antes pensaba “estoy enamorada y me voy a casar. Por él dejó todo”. Al mes, no lo soportaba y dudaba en qué momento me gustó. Luego sufría dos meses, no comía y, así, se repetía. Eran sólo amoríos, romances cortos de semana o un mes. Ahora sigo siendo intensa pero lo tengo más controlado.

 

Cuando ya tenía 26 o 27 comenzó a mirar hacia atrás y entender su historia amorosa. Las películas de Hollywood y la música romántica habían ayudado a construir una idea en torno a lo que era el amor. “Vi todas las películas románticas que salieron entre 1990 al 2000 ¡TODAS!” exclama Natalia. Algunas que la marcaron fueron “While You Were Sleeping” (1995) y “Sense and Sensibility” (1995). Se las aprendía de memoria y los dramas y relaciones amorosas entre los personajes forjaron una forma de ver el mundo que se reflejaba en su manera de escribir canciones.

 

¿Cuándo comenzaste a componer?

Comencé a los 7 años pero, en realidad, no sabía que estaba creando canciones. En mi casa se escuchaba mucha música. Mi mamá cantaba y tocaba en guitarra canciones de Violeta Parra. Mi primer recuerdo es caminar por la playa e ir inventando y cantando. Estaba muy enamorada de Whitney Houston y trataba de hacer canciones de esa onda. Era solo vocal, sin instrumento. Luego, en el colegio, me metí en el coro y ahí fui desarrollando mi oído.

¿En qué te inspiras al momento de componer?

Ha ido cambiando. Cuando era más chica era la música que escuchaba, luego el desamor. A los 14 y 15 años escribía canciones muy oscuras. Luego a los 20 eran canciones más de desamor sobre desear a alguien y no poder estar con esa persona. En “Deshabitar”, mi primer disco oficial, era mucho más metafísico y reflexivo. En “La Historia” mi segundo disco me inspiraba caminar en la calle, leer un libro o poesía o escuchar música de otras personas. Ahora estoy en una etapa que me inspira mucho un libro llamado “I Contain Multitudes” de Ed Yong, que es sobre microbios. La Lucy, mi perrita, también me inspira harto. De hecho tengo una nueva canción que se llama “Amores” y que está dedicada a ella.

Fotografía por Equipo Archivo Amoroso

¿Cómo crees que ha cambiado tu concepción del amor en el tiempo?

Sigo siendo romántica y un poco dramática. Si resulta, resulta; si no resulta, está bien. Cuando conocí a mi último pololo estaba cansada de mis relaciones previas y dándome cuenta de un patrón donde yo era muy intensa, sufro, lloro, se me pasa y luego me vuelvo a enamorar. Eso me tenía cansada y, de hecho, estaba y me sentía mal. Nos fuimos conociendo, salíamos, yo no quería pololear… el amor por él no fue instantáneo, se fue construyendo. En ese proceso logré entender el amor de otra manera.

¿Y donde cabe el amor propio dentro de esa ecuación?

A partir de todo esto he podido desarrollar un poco el tema del amor propio. Siempre fui muy para afuera y muy de amar a otros. Llegué a un momento donde decidí que debía comenzar a amarme. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se parte? No sé si para todo el mundo es así, pero vivimos en una época y en un ritmo de vida en el cual es súper difícil hacernos ese tiempo. ¿Me amo o no me amo nada? ¿O me odio? Tomarme una taza de café en vez de cuatro y ahora desinstalé todas las redes sociales de mi celular. Me permiten tener un descanso mental, emocional y corporal.

¿Qué consejo amoroso compartirias?

Si me encontrara conmigo misma cuando era más chica me diría: tranquila, sigue así. Transforma esa energía amorosa intensa en cosas creativas y vas a estar bien.

 

UN NUEVO PAISAJE

“Se presenta la vida en segundos y me escapo a un nuevo paisaje” canta Natisú en Paisaje, el adelanto de “Hay un fuego”, su tercer disco que se publicará de forma independiente durante el segundo semestre de 2017. Esta vez lo que la inspiró a componer fue distinto a lo que la impulsaba a componer en su adolescencia, porque “Paisaje” está escrita desde ese amor propio, desde la luz. La canción habla sobre su proceso para amarse a sí misma y el amar a otros.

“La distancia”, el lado B de este adelanto, es mucho más triste. Trata de esos momentos en que ha cuestionado la razón por la cual hace música.

Cuando llegó la Lucy, su perra, aprendió a amar de otra manera. Nunca había conocido ni sentido un amor tan incondicional. Por ella lo hace todo, es su razón de vivir: el amor de su vida. “A veces cosas muy pequeñas me hacen sentir un amor increíble. A veces llego de un ensayo y está el Rodrigo con la Lucy viendo tele, haciéndole cariño, y para mí, lo tengo todo. Podría morir en ese instante” expresa.

Fotografía por Equipo Archivo Amoroso

No Hay Más Artículos