Escrito por María

“La música de El Mató me deja triste, pero no triste como que me pasó algo grave, sino de esas pequeñas tristezas cotidianas” me escribiste por Whatsapp en tu Español mal conjugado. Cada vez que escucho los acordes de esa banda se me eriza la piel.

Te abrí mi mundo. Nos unían cosas íntimas. Nos abrimos mucho el uno al otro. Lo supimos desde la primera vez que hablamos. No nos habíamos visto nunca y llegar a ese primer encuentro demoró un mes, a las idas y vueltas hablando por chat.

“Quizás él no quería hacerse cargo de que era algo profundo” fue la interpretación de mi amiga. No se equivocó. A los pocos días ya andábamos de la mano por el Rock in Rio. Si la felicidad tiene una imagen podría ser esa, ¿no? Inventamos ahí una historia para tus papás, como si fuéramos niños, para no decirles que nos habíamos conocido por Tinder.

A los pocos meses, el mismo día que me dijiste que “querías pasar todo el tiempo conmigo, que querías dormir todas las noches conmigo, que te gustaba charlar conmigo siempre, en la vida y también por internet (sic)” también me dijiste, con lágrimas en los ojos y acostado en mi cama, que estabas enamorado de una chica que vivía en Bélgica. Ahí empezó la locura. Una mierda irrefrenable en la que me pusiste a competir con otra piba que por lo que me di cuenta, era todo lo opuesto a mí ¿Por qué? ¿En qué momento me habías metido en eso? ¿Con qué tipo de desorden en mi cabeza tenía que aprender a convivir a partir de ahí? Entenderte no era una opción. Sólo sentía dolor.

No podía correrme de ahí. Me costó mucho. Fue difícil dejarte porque vos tampoco me soltabas. Te dije que yo sí quería quedarme con vos. Quizás ese fue mi error. Darte seguridad. Pero yo soy así. Tengo confianza en mí y confío en lo que quiero. Soy una Chica de Oro, como dice la canción. Te di tiempo a pensar, a decidir, a elegir y responsabilizarte por lo que querías. Nunca lo hiciste. Nunca.

Hoy te peleaste con la belga y volvés. Como siempre volviste a querer hablar conmigo. No sé qué buscás. Creo que en el fondo sólo querés ser amado, mucho. Tanto, que elegiste a dos personas a la vez. La noticia es que, no estás a la altura de las historias que buscás.

Yo no soy superficial ni liviana. Te lo dije desde el primer día. Soy una Chica de Oro.

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