Escrito por A. / Ilustración por Crema Catalana

Te fuiste de mi vida. Te fuiste mucho antes de haber terminado, de hecho. Dos, tres, cinco, ocho horas esperando un mensaje que jamás llegaría mientras tanto mis amigas me preguntaban si estábamos bien y yo les decía que sí. Mentía, siempre lo hacía. No quería aceptar que tan de repente, empezaste a aburrirte de mí. Y puta la huea que da rabia cuando das tanto por alguien que de un momento a otro, te desecha sin motivos.

Duele fingir que no estás rota ni tan apenada por lo sucedido. Convencerte de ese consejo que dice “tiempo al tiempo”. A veces me pregunto si me conociste, si cuando te conté todas esas historias pudiste descifrar lo que había dentro de mí. Que quizá por tantas decepciones que he sufrido, me costaba decir “te amo” a cada momento pero no era porque no lo sentía sino al contrario, lo hacía en todo momento. Y sí, quizá hablaba demasiado cuando no era el momento ni el lugar adecuado pero también ocultaba cientos de vacíos y enojos por miedo a que te fueras de mi vida.

Mi error fue callar, haber tragado palabras, no comunicar lo que sentía pero el tuyo fue arrancar sin una explicación. Por la chucha, aún no puedo creer todas esas veces que te enojabas sin motivos, cuando eras celoso y me mirabas con desprecio, cuando me decías que no era capaz para algo, que estabas conmigo por mi físico, que tu estabas peor que yo y debía ayudarte a sanar. No sé cómo pero aún así, esperaba que hubiera un cambio, que a lo mejor era tu forma de amar, “seguramente es broma”.

Disfrazaba las situaciones, las minimizaba, las adornaba. Me sentía bien en un momento, sobre todo al lado tuyo mientras me tomabas la mano. No obstante, llegaba a casa y me sentía vacía. Y sí, no niego que en un punto la habré cagado pero no sé si sea comparable con todo por lo que me hiciste. Hoy cumpliríamos dos años y nueve meses. Hace 1 mes y veintitrés días que terminé por whatsapp porque no me querías ver. Tres días atrás te mandé un mensaje para que me explicaras cuando dejé de interesarte.

Hoy escribo esto porque no me es suficiente con tu párrafo de cuarenta líneas diciéndome que eres un cobarde. Porque en realidad nunca entenderé todo el daño que me hiciste pasar como también la culpabilidad que me hacías cargar cada vez que me ignorabas. Y aún así me percaté que contigo era ese tipo de mujer que no quería ser. Esa que mendiga amor y atención. No hueón, no quiero eso para mi vida. Y te juro que no mentí cuando te dije que me había encontrado a mí misma. Lo hice y espero que no deba tragar mis ideales feministas por alguien como tú nunca más en la vida. Porque el amor no se debe sentir así, no debe doler de esa manera y aunque te declares como hombre feminista, no te compro.

Te sigo queriendo, sí, pero ya no estás en mi vida y aunque hoy me duela y escriba esto con lágrimas en los ojos, quizá mañana sonría con todas mis energías. No lo sé. Tan solo te digo adiós por hoy, mañana y algún futuro cercano.

No Hay Más Artículos