Escrito por Antónima / Fotografía por Karen Paredes

Sé que, a pesar de todo lo que me declaraste alguna vez, no tendrás el valor para estar conmigo, porque tu ser piscis es de fantasías, y estar conmigo parece un desafío complejo.

Te amo desde que me besaste bajo esa luz roja, por cinco minutos sin parar. Esos días de verano, intensos y llenos de cariño incipiente.

Nunca te entenderé, pero te guardo en las piedras, en las canciones que me pegaste, en las bandas que me mostraste y en las cosas que nunca pudimos hacer. No las pudimos hacer porque te fuiste, tal vez por miedo. Pero sé que volverás, como en septiembre, y que harás como si no pasó nada, y retomaremos todo lo que quedó suspendido, todo lo que se fue con el sol veraniego y los pitos nocturnos.

Ahí estaré yo, con ganas de decirte que fuiste cobarde, pero ablandándome al verte, porque no puedo tratarte mal, no puedo odiarte. Y me dirás que nos vayamos al sur, que nos escapemos, y yo aceptaré. Pero quedará ahí, porque sólo sabes soñar y yo sólo sé concretar.

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