Escrito por Valentina Carvajal / Ilustración por Catalina Cartagena

Mis historias de amor son como las cajitas de recuerdos que tengo escondidas en lo más profundo de mi clóset. Esas que guardan desde etiquetas, boletas, sobres, servilletas, cartas o postales hasta fotos, tarjetas de cumpleaños, lápices, envases de comida, diarios de vida y recuerdos amorosos

Algunas de esas cajitas contienen fotografías o recuerdos que son fáciles de mirar y compartir lo que hay en su interior, pero otras están cerradas con kilos de cinta de embalaje y tratan de pasar desapercibidas. En esas últimas estarían guardadas mis historias de amor. Aquellas donde fui correspondida y las que no; las que hablan sobre cuando sufrí a concho lloré ríos; las que cuentan cuando disfruté y me regalonearon como nuncalas de mis amores de micro o festivales de música; las que pensé que había olvidado y las que pudieron ser una muy buena anécdota pero la cobardía hizo que quedaran sólo en mi imaginación

No sé bien cuándo, pero en algún momento me volví una experta atrapando todos esos archivos amorosos en las cajitas. Aprendí a cerrarlas con candado y a asegurarme de que las llaves cayeran bien lejos. Incluso intenté hacerlas desaparecer. De alguna forma, creí que hacer como que nada pasó era buena forma de protegerme, de lograr que esas historias no me hicieran daño. 

Después de tardes terapéuticas con mis amigas y muchos años de reflexión, un día me atreví a abrir esas cajitas y me di cuenta que sí he querido y harto. Recordé que a los tres tuve mi primer pololo con el que me daba tímidos besitos en la mejilla; a los cinco jugaba a desmayarme cuando el niño que me gustaba pasaba corriendo por el patio de los párvulos; a los 14 me dejé encantar por el niño nuevo de primero medioa los dieciséis creí enamorarme en serio; a los veinte me dejé llevar por un amor fugaz; y, por fin, abrir esas cajas me recordaron que en mis veinticuatro años nunca le he tenido miedo a amar,incluso cuando sé que todo puede salir mal.

¡Pucha que se necesita valentía para el amor! Porque amar es como saltar a un precipicio sin saber si habrá golpe. Porque es difícil querer y que no te quieran, pero es aún más difícil saber que eres querido y no entender por qué eres incapaz de hacerlo de vuelta. 

Es domingo, llevo meses escuchando y hablando sobre el amor y su espacio en nuestro cosmos que tal vez eso mismo hizo que me diera cuenta de que mis amores y mis historias no son en vano. Volver a pensar en los archivos y memorias de mis amores (correspondidos o no) hacen que ahora tenga ganas de amar. Gracias a esos recuerdos me di cuenta de que soy capaz de disfrutar con cosas tan simples como ver pasar al chiquillo que me gustaba en kínder o apreciar los besos fugaces. Volver a sentir cada historia, recuerdo o archivo me han hecho darme cuenta que siempre he sido amorosa y que, en el fondo, hay un latido que me dice que me gusta amar porque me hace sentir viva

Hoy prometí dejar abiertas las cajitas. No me voy a privarme de la satisfacción de hurguetear en lo que hay dentro.

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