Escrito por Anónima / Ilustración por Hola Nico González

Muy en el fondo no quiero que me gustes, no quiero quererte. Quiero que todo siga simple, contemplarte en el vaivén de tus silencios.

Pienso en ti, vos. Te pienso como una constelación inconclusa, el miedo de un nuevo universo.

No me acerco a ti, espero tu cuerpo casi sobre el mío en un proceso que parece cámara lenta.

Te acercas con una liviandad a besar mi mejilla, a rozar tu barba por mi cuello mientras tu mano busca mi espalda.

Me gusta mirarte con tus ojos achinados, que sonrías tímidamente cada vez que río al verte completamente drogado o simplemente al encontrar nuestras miradas. Que me escuches de una esquina a otra y me respondas casi en un grito de emergencia.

Me gusta que rías de nuestras absurdas observaciones y se forme esa curva que hace sintonía en tu rostro. Paso 1 curva suave – Paso 2 exposición acelerada – Paso 3 una risa explosiva.

Me gusta, me gusta, me gusta, no quiero que me gustes.

Te veo día a día. A veces no coincidimos, no existimos en el mismo espacio. Otras, llegas entusiasta y sin previo aviso y yo intento con torpeza no concentrarme en tus detalles, en tus singularidades que llaman mi atención desde el primer momento.

Hay tantas otras cosas tuyas que me gusta sobre analizar o solo contemplar. Tantas cosas que prefiero guardar para mis insomnios, disfrutar sola en la duda de qué está pasando por mi cabeza, por mi alma.

No quiero que me gustes, no quiero quererte, pero me hundo en mi misma y todo parece tan profundo y difuso. Una sensación proviene de mi pecho, algo arde ahí adentro cuando siento tus recuerdos caminar por mi mano izquierda hasta mi pestañas. Un desvelo que carga tu nombre.

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