Ya hay que dejar de estar emo

Escrito por Valeria / Ilustración por Manuel Moriv

Pucha, hace rato quería contar nuestra historia, pero no podía. Ahora creo que necesito hacerlo.

Nos conocimos en la u, nos metimos a la misma carrera y nos llevamos bien al tiro, era rebacán hablar contigo. Tú recién habías terminado con tu polola de dos años, a mi nunca me había interesado estar con alguien. De repente nos empezamos a acercar más aún, hablábamos mucho, te llamaba solo para reírnos, empezó a ser más de piel. Pero yo, cabra chica, nunca lo asocié con que me gustabas, pero sí sabía que me agradaba estar cerquita tuyo.

Cuando llegó el día donde pasó lo que tenía que pasar, con unos cuantos ml de vino en el cuerpo, me preguntaste si me gustabas, porque pensabas que yo a ti sí. Puta, te dije que no, que no sabía, porque de verdad no sabía, además de que estaba conociendo a alguien. No hablamos como en un mes. Después nos arreglamos, y como que estuvimos juntos parece, fue lindo, hasta que yo no quise seguir en eso hasta estar segura de qué onda el otro tipo. Quedamos como amigos hasta septiembre. Me di cuenta que me gustabas/ te quería cuando me dijiste que yo a ti no, y llegué a llorar a mi casa. Uh, después pasaron algunas cosas, me enfermé, me viniste a ver y pasaron muchas cosas, como por tres días seguidos.

Un día me dijiste que nos diéramos cariño, que ya habías pensado en todas mis posibles respuestas (y estabas dispuesto igual) y no sé si fue el mismo día, pero me llamaste por el nombre de tu ex, me pediste disculpas y lloré después de que te fuiste. Eso no lo sabes porque nunca te lo conté. Y bueno, ahí partió todo. Siempre me hiciste sentir insegura, porque siempre hablabas de ella, todo lo asociabas a ella, nunca la dejaste ir. Llegué a pensar que cuando tirábamos no pensabas en mí, pero tú siempre negaste eso, ya no sé si creerte. A medida que iba pasando el tiempo, más peleábamos, más me hacías llorar, yo decía cosas que en realidad no pensaba, te hacía sentir mal, pero también nos dimos harto cariño, harto apoyo y habían momentos muy lindos. Hasta que llegó el verano y te fuiste a tu ciudad.

Tú estabas mal porque habían pasado cosas malas y te estaban pasando cosas malas. Me decías que yo no te apoyaba, cuando cada vez que te hablaba tú te enojabas y eras malo conmigo, tampoco me contabas las cosas. No me hablabas, me enteraba de ti por una amiga, cada unos cuantos días me decías que no me hablarías más, que ya no más. Un día me preguntaste si me hacías sufrir, te respondí que a veces, me dijiste que no estabas tan enganchado, que estando allá no te pasaba nada conmigo, pero que cuando estabas acá era distinto. Te dije chao, me dijiste que había entendido todo mal, que era mentira, que no sabías lo que decías, que querías estar conmigo. Al final resultó que la mentira era que querías estar conmigo.

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Después de ese día te pusiste más distante aún, cuando te decía que te quería no me respondías, no me contaste que tenías celu nuevo después de perder el que tenías. Me hacías llorar mucho. Llegaste, no me saludaste de beso, obvio, si ya no me querías. No me dijiste que pasaba hasta que te pregunté y me dijiste “es que no puedo”. A la semana me pediste que nos juntáramos y yo no sé para qué fui. Creo que nunca había llorado tanto en mi vida, como tres horas seguidas, lloré abrazándote, lloré tanto que unos perros se acercaron a hacerme cariño. Me dijiste muchas cosas ese día, que no podías, que estabas mal, que sí me querías pero pucha no, que querías estar solo, que no te dejara de hablar. Y te deje de hablar po, no podía hablarte, no podía verte.

Cuando nos volvimos a ver fue en el cumpleaños de una amiga, cuando te vi llegar fue horrible, porque todes nos molestaron. La pasé muy mal esa noche, la pasé peor aún cuando me dijiste que no te volviera a hablar y cuando me llamaste para decirme que te había hecho sentir mal, que me extrañabas. Y yo como tonta te pedí disculpas. Volvimos hablar, volvimos a vernos, volvimos y me dijiste que aún no superabas a tu ex. Pero tú no querías que nadie supiera lo nuestro, no querías verme, me dejabas esperándote, si te decía algo te enojabas y yo te terminaba pidiendo disculpas, creo que solo querías tirar conmigo, porque solo me veías cuando estabas solo en tu casa.

Me aburrí y te dije que porfa cambiaras, me dijiste que solo me hacías sufrir y no podías querer a nadie así como estabas de mal. No hablamos como por una semana y después volvimos a hablar. Así hasta como por un mes, hasta que empezaste a hablar de las chicas que te habían gustado y yo no pude más de lo mal que estaba y te pregunté qué onda. En resumen, no tenías idea de lo que estabas haciendo porque estabas “cagado de la cabeza”, que ojalá hubieras sabido lo que estabas haciendo, que querías estar solo y que respetara eso, que tu vida solo era poco menos y perfecta y que no pensara que había una posibilidad. Ah, y también insinuaste que estaba así de mal por culpa mía, que no fuera niñita, que me valiera por mí misma y que me metiera a talleres. Me dijiste que me querías entre medio y que no querías verme así, pero puta que penca tu cariño. Al final creo que nunca me quisiste.

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Ha pasado un mes de eso, no te he vuelto a hablar, te eliminé de facebook después de que en inicio vi que una chica te publicó “Te quedaste dormido (creo)? :3”, te he visto de lejos en la u. ¿Y como estoy a un mes de eso? como el pico, esperando la hora a la psicologa porque ya no puedo más de tanta pena. Quizás obvie cosas acá, porque ya me extendí mucho, pero no sé si es pena o rabia conmigo misma por haberte aguantado que me trataras peor que al confort del baño. Yo sé que te hice daño también, pero aprendí de esos errores e hice lo posible para no hacerte sentir mal.

Tú me hacías las mismas cosas siempre y después terminabas diciéndome “perdón, pero tenía que hacerlo”, como esa vez que estábamos en la plaza y yo miré para otro lado para que no me vieras llorar. ¿Pero sabís qué? igual ahora lloro un poco menos cuando escucho Guachita.

Escribo esto porque lo necesito, necesito que quede plasmado en algo, para leerlo – o que alguien más lo lea- y decir “no puedo permitir esto, tengo que quererme”. No cambié nada para que si algún día llegas aquí sepas que fui yo y que eres tú, que estoy hablando de nosotres.

Te perdono, pero ojalá aprendas que a la persona que dices que quieres no la puedes hacer sufrir, eso es malo, deberías saberlo por experiencia propia. Eres importante para mí, pero ya no puedo estar cerca tuyo, porque al final terminaría pasando lo mismo una y otra vez.

Espero de todo corazón que los dos aprendamos de esto, que nunca culpes a otra persona que está sufriendo por algo que tú hiciste, y también que llegues a ir a Cohete Lunar, porque tus ilustraciones son bacanes. Gracias por haberme hecho feliz, porque lo hiciste, de verdad.

Gracias por haberme apoyado más que nadie cuando me quise cambiar de carrera. Gracias por haberme mostrado animes y cosas bacanes. Y gracias también por haberme enseñado, de mala manera, que me tengo que querer, aunque sea un poquito. Yo a ti de verdad te quise. Ojalá estés bien. Y ojalá yo esté bien.