Ojitos de Marihuanera

Escrito Muchacha / Ilustración por Maldita Valentina

Querido lector de Archivo Amoroso, para que leas esta historia con su real atmósfera requiero que lo hagas escuchando “Ojitos de marihuanera” de Cristóbal Briceño.

Bueno, solo si quieres.

Pensando sobre nuestra distancia. Me encuentro con una foto que subiste a las redes sociales, llegas para desequilibrar mi estabilidad emocional que he estado teniendo este último tiempo. Verte en la foto con esos ojitos de marihuanera me hizo recordar todo lo que tuvimos, desde la primera vez que quemamos juntas hasta nuestros último beso en tu plaza, por un momento –y sin mentirme– lo extraño, pero aun así, creo que fue mejor que lo nuestro no siguiera, no sé en verdad.

Pero esa foto me recuerda a mi aún que paradójicamente seas tú la que está en ella. Me recuerda a mí mirándote, amándote desde tu cama como lo solíamos hacer después del colegio donde nos instalábamos con el uniforme a tener nuestras tardes de ocio.

La foto me recuerda a esa mirada intensa que te hacía mientras estabas haciendo otras cosas, te miraba tan de cerca, sabía cada una de tus imperfecciones que para mí eran mis perfecciones, digo mías porque en ese momento te tenía tan absorbida en mi mirada que estaba prácticamente mirando algo propio.

También me hizo a acordar a esa mirada mía tímida al mirarte por saber que en la relación eras tú la que tenía experiencia, la que me había conquistado, hasta llevarme a tu cama como una seductora profesional, donde claramente te hacías la inofensiva e inocente para camuflar tus fines perversos. Aún que siempre me gusto eso de ti, solo me dejaba querer por alguien que me mostró y me hizo sentir muchas cosas que las llevo conmigo y las llevaré siempre sin rencor y con todo el amor que alguna vez nos tuvimos.

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Pero más que nada esa fotos tuya me hace recordar a esas jugadas en tu cama que siempre terminábamos sacándonos el uniforme y yo sacándote el aro de la nariz de un tirón por lo excitada que estamos de queremos entregarnos la una a la otra y llegar al orgasmo sin que tus viejos se dieran cuenta y hacerla piola. Pero terminabas sacándotelo por la tarde entera que estábamos juntas para que no siguiera molestando nuestro momento. Luego nos fumábamos un tabaquito y que se trasformaba en la mejor manera de terminar el día, admirándote sintiéndome completa, aunque a veces lo interrumpías con tu mirada coqueta que significaba que querías que volviéramos tu pieza para seguir los nuestro y casi siempre me terminabas convenciendo.

Antes tenías una postura testaruda ante el resto pero en excepción conmigo, pero que ahora es todo lo contrario. No sé por qué pero es así. Pero estamos bien solo que espero encontrarme contigo en unos dos o tres años más, en un encuentro casual, invitarte algo de tomar y tal vez si aceptas de comer y terminar volviendo a tirar tan bien como lo hacíamos cuando éramos unas jovencitas un poco alocadas…