Escrito por MR / Fotografía de Valentina Sandoval

Perdí la cuenta de los días que faltaban para que terminara el año y hubiésemos estado juntos en esa isla lejana donde decidiste hacer tu vida. Desde que nos conocimos siempre estuvimos lejos, la cordillera nos separó, después otros amores y así, lejos, kilómetros de distancia. Hasta que llegaste, y nos envolvimos en esa pieza de Bellavista, después de eso ya no hubo vuelta atrás para saber que me gustabas y que iba a viajar a donde fuese por seguir riéndome contigo.

Llegué a Mendoza por ti, y me perdí. No pude guardar todo los sentimientos y me enamoré, sabiendo que te irías, que existían otras, que eras un egoísta, etc., etc., etc.

Fuimos tan, pero tan felices, hasta que tuve que volver a Santiago, a mi realidad, donde tu no estabas, donde comenzaste a desaparecer poco a poco, y en vez de haberme resguardado te esperé.

Nos reencontramos antes del viaje más largo, el sin retorno le digo ahora. Paso tanto en tan poco tiempo, me vi en tus ojos tan feliz, hasta que comenzaste a envejecer una noche, me mostraste todos tus miedos y me los traspasaste, a pesar de eso te seguía amando con esa pasión y locura juvenil, sin importar nada como si fuera la primera vez, sin prejuicios, sin asimilar que volveríamos a separarnos.

Te fuiste con la cordillera en la piel y yo me quedé con la luna, fueron nuestros regalos, lo único que quedó para siempre, si es que no nos da un arranque de locura y cubrimos todo lo que vivimos. Tomaste el avión para irte lejos, una vez más.

Solo teníamos la voz, así nos reencontrábamos, así nos amábamos y así me ilusionabas. Caí en todas las cosas que decías, te creía, hasta que aparecieron todas tus fans. Sabía que nunca fui la única, yo también estuve con otros mientras te amaba y eras fantasma, pero no ventilaba los cuerpos. Me dolía ver como otras querían estar ahí, llamando tu atención. Si me enamorabas a mi, por qué a otras no?

Decidí irme a la naturaleza, para seguir viviendo lo que quería y desconectarme de la tecnología, de ti, porque eso era lo que nos mantenía juntos, y los recuerdos, tu familia y la mía. Antes de irme me despedí, quería tanto olvidarte.

En Cusco me encontré con la libertad y otros ojos donde quise perderme. Todo ese amor intenso que te tenía se transformó para mí, y para dejarte como una historia. Aún miro la luna, veo a tu familia, a veces nuestras fotos y recuerdos permanentes de lo feliz que fui contigo. No me arrepiento de nada, te lo di todo sin miedo, sabiendo que después lloraría más de una noche.

Todo ha estado tan bien desde que di vuelta la pagina. Me quedé con ese gusto del amor internacional, de los acentos y modismos diferentes, de las lenguas que se entrelazan creando nuevos idiomas y sabores. Ahora vienen a mi, me voy a enamorar, lo sé, no hay miedo ni ilusiones, ahora es real.

 

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