Escrito por Anónimo / Ilustracion por Andrea Dasil 

Hablarte me abrió una puerta en el medio de la frente.

Desde ese día, lo único que quería era mirar tu cara.

Contarte cada vez que me crecían flores en las manos por tu sol inmenso.

A veces me pongo mal, porque las personas se olvidan de las personas. Yo me olvido de las personas.

Pero siempre termino acordándome de la puerta en mi frente.

Ya quedan pocas cosas, algún recuerdo de tus dientes, algún recuerdo de tus dedos extendidos, algún recuerdo de cómo era tu cara cuando me mirabas.

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