Escrito por Negra Zetkin / Imagen por Constanza Figueroa

Lo que me duele de terminar es que también es el fracaso de un proyecto político. Siempre esperamos que la relación entre lo que pensamos y lo que sentimos sea consecuente. Es  doloroso cuando somos feministas y hay que aceptar se nos fue en collera el amor libre. Cuando se te exige trabajar los celos y aceptar la libertad del otro de besar a otra. Porque igual duele, igual pasa algo en el corazoncito, y es difícil de manejar cuando pasa.

Escribo pensando en que nunca me leas, en que no puedas leer lo mucho que me duele haber fallado en este experimento de un amor nuevo. Pero escapando del amor romántico nos envolvimos en otro amor, que resultó también ser doloroso. Porque mientras yo trataba de no sentir celos, tú debiste haber tratado de no mentir.

No sé si existe equilibrio entre lo que se nos exige a las mujeres feministas a la hora de intentar una relación heterosexual abierta, con respecto a lo que se les exige a los hombres feministos. Tampoco creo que tus privilegios se diluyan y no operen en una relación, por muy feminista que ésta quiera ser.

Antes del feminismo ¿habías tenido una relación no abierta? ¿cuáles fueron los privilegios que cuestionaste y cuáles los que abandonaste? Porque tu compañera era yo. Yo a quien debías cuidar. En mi debías enfocar esa sororidad de la que hablamos tantas noches.

Se me rompe el corazón, pensando en tu satisfacción cubierta en nombre del amor que quisimos crear; y que finalmente, y como en todas las otras historias de amor romántico, me terminó quebrando a mi.

No Hay Más Artículos