Escrito por Ser feliz sin tanto drama

La verdad, no sé si esto da para Archivo Amoroso, más bien sería un Archivo Amistoso y algo más, pero necesito contarlo para que las diez o más personas que lo lean sepan mi historia y no sea yo la única testigo de todo lo que pasó.

Todo comenzó en el 2014, ahí lo conocí y nos hicimos amigos. En uno de los tantos carretes que hacía en su depa, Juanito. Por razones de que en ésos momentos yo estaba en “algo” con uno de sus amigos de la u, al que llamaremos el “Gil” que estaba pololeando (creo ésa será otra historia para Archivo Amoroso). La cosa es que, después del carrete en su casa, hablábamos por Facebook, y de ahí al Whatsapp. Para ése entonces estaba en segundo de universidad, con el cabro, el Juanito estudiábamos la misma carrera pero no nos habíamos topado en ningún ramo, por el contrario con el Gil, que con él tenía varios (para mi posterior desdicha) ramos en común.

El caso es que la amistad fue incipiente, a tal punto que para las vacaciones de invierno nos fuimos unos días juntos de vacaciones con Juanito. Me había invitado con dos amigos más de él para pasar mis penas amorosas con el Gil. Fuimos a la playa en el sur. Ahí fue la primera vez. Entre el carrete, el licor, la música y un poco weed, a esto agregándole que sus dos amigos se fueron a comprar más copete, pasó. Nos agarramos, casi con cuática. Estábamos tan curaos que yo creo que ninguno de los dos captó lo que estaba sucediendo, dormimos en la misma cama, pero no pasó a grado 3. Llegaron los amigos y no encontraron nada, así que todos nos acostamos a dormir. Yo abrazada con Juanito. Ése mismo día en la noche, Gil me habló por Whatsapp, estaba curao, obvio. Me dijo qué hacía y más cosas que ya no recuerdo. Al otro día con Juanito era como si no hubiera pasado nada, seguíamos iguales. Le conté que Gil me había hablado y me dijo que no lo pescara, porque blablablá… lo que todos en ese tiempo me decían y yo no quería escuchar.

Ese día teníamos que tomar ramos, no me llegaba señal de internet óptima para el proceso y Gil me dijo que él me los tomaba, debo admitir que por algunos momentos le tuve fe al cabro. Le conté a Juanito y él también tenía una niña que le gustaba, era compañera de nosotros también, así que me contó que también le había hablado, etc. De ahí no pasó nada más, cada uno volvió a su casa, no sin antes que Juanito me llevara a la suya casa. Donde conocí a sus papás, a sus hermanos, todo bien. Pasó el tiempo, yo seguía sufriendo por Gil, Juanito siguió con su vida.

Llegó octubre, siempre me ha gustado celebrar Halloween, así que le dije a Juanito que hiciéramos algo con otros amigos, me dijo que sí, demás. Con mi amiga nos disfrazamos en su casa, yo estaba con un vestido y pantys negras y mi amiga de un personaje de Disney. Partimos al depa de Juanito, al llegar grande fue mi sorpresa cuando entré y ahí estaba, el Gil con otros amigos más, nosotros habíamos terminado todo en agosto. Digna lo saludé y me senté al lado de Juanito. Saqué mi celular y nos empezamos a sacar fotos. Ahí estaba el Gil mirando. Ése día me quedaba con Juanito porque mi amiga viajaba temprano en la mañana. Fuimos a comprar más copete y Juanito me dice, que te ves bonita ¿te quedas al final? Y yo le dije, sipo. ¿Puedo? Sí, me dice. Nos vamos a quedar solos sí, porque los chiquillos van a salir y me da paja. Ya, bueno dije yo. No le vi la maldá.

Seguimos tomando y llegó la hora en que todos se fueron. Pensé, ya buena (estaba muerta de sueño). Miro el Whatsapp y me había hablado el Gil, que porque no le hablaba, que si estaba enojada, etc. No, le respondí y me mandó un corazón, no lo pesqué. Nos fuimos a acostar con Juanito. Yo estaba lista para dormir y empezó. Empezamos, mejor dicho. Pasó todo, para qué dar más detalles. Al día siguiente despertamos con un amigo que llegó a la pieza y que sin saberlo se había quedado en la pieza de al lado. Como siempre Juanito y yo como si nada. Fuimos a comer los tres.

Para el 2015 ya estaba un poco más madura, un día fuimos a Bella con el Juanito y algunos cabros. Con el Juanito nos devolvimos juntos, los demás fueron a comprar cosas malas y yo no le hago a eso, y Juanito no me iba a dejar irme sola, era marzo pero hacía calor y a mí no se me ocurrió nada mejor que ir con short. Los dos estábamos pasados de copas y en el paradero el Juanito me empezó a decir cosas del Gil, ya que yo aún no lo olvidaba. Que cómo era tan tonta, que por qué seguía pensando en él si está pololeando. Terminé llorando y Juanito consolándome en la micro. Llegamos a la casa y nos sentamos en el sillón. Juanito se puso cariñoso, nos fuimos a la pieza y nuevamente pasó.

De ahí en adelante nos separamos un poco, ya no hablábamos tanto por whatsapp. No era lo mismo, algo había cambiado, no sé si de mi parte o la de él. Cuento corto me puse a pololear en agosto con un niño que conocí, el que pienso puede ser el amor de mi vida, y más me alejé de Juanito, él seguía soltero. Llevaba chiquillas a su depa, pero después no las veía más, tenía Tinder, etc. Pasó el tiempo y en el verano me separé de mi pololo, por varias razones. No nos vimos como en dos meses.

En marzo de este año 2016 Juanito hizo otro carrete en el depa, volvió a ir el Gil, pero yo ya lo tenía superado completamente, me intentó arrinconar en la cocina como tantas otras veces y me escapé de la mejor manera y la más digna además, el Gil había ido con su polola, la misma a la que se había cagado conmigo. Ella estaba en el baño cuando me arrinconó en la cocina. Se fueron todos, algunos a dormir y yo me había encontrado una pieza para mí. Juanito se escabulló en la noche y todo de nuevo. Ésa fue la última vez, o eso creía yo. Dos semanas después recibí un mensaje por Facebook de mi pololo. Que lo perdonara, que nos juntáramos, etc, etc. Volvimos. Juanito se puso a pololear como en mayo y cada uno siguió su vida, cada vez más alejados. Pero siempre estaban los saludos, las fotos, los abrazos. No como antes, nunca como antes.

Llegó noviembre y el Juanito me había invitado al depa con los cabros, justo ése día había peleado con mi pololo(cosa de todos los días) lo llamé, me cortó y me mandó un mensaje que no lo llamara más y que si quería que lo bloqueara de Facebook, tenía mucha rabia. Llego al depa, el Juanito ya estaba curao con los amigos y me pasaron una chela para que me pusiera a tono. Entre las conversaciones que tuvimos en el depa y después cuando fuimos a comprar solos. Me dijo que había terminado con su polola, que peleaban a cada rato. Era mi historia, pero contada por él, por el Juanito. Yo le dije “ya, pero van a volver”. Yo pensaba lo mismo de mí. Voy a volver. Juanito me decía “quizás, simplemente no somos compatibles con ellos, no nos llevamos no más”. Hicimos algunos planes de lo que íbamos a hacer cuando egresáramos, viajar.

Pasaron las horas y Juanito se puso cariñoso enfrente de sus amigos. Yo lo evitaba porque no quería que nadie se diera cuenta. Llegó la hora de dormir, me conseguí una pieza sola, estaba preparándome para dormir y abren la puerta. Era Juanito y me prendió la luz, me dijo que me esperaba en su pieza. Pasó un rato y lo pensé, lo pensé bastante. Finalmente fui y pasó de nuevo, ésta vez fue diferente. Yo ya no era la misma niña de hace uno o dos años atrás. Juanito me decía “pero somos amigos” y yo le respondí “sí, amigos, no podemos ser algo más porque cada uno tiene lo suyo y… no se puede no más”. Creo que me lo dice como para que yo no me enganche, pero nunca lo hice. O quizás me lo dijo por otra cosa, no sé.

No entiendo a los hombres. Me fui de la pieza durante la noche, le di todos los besos que quise a Juanito. Al otro día cada uno volvió a la normalidad. Él volvió con su polola, yo volví con mi pololo y así hasta el día de hoy. Seguimos teniendo las mismas peleas con nuestras parejas, lo sé porque vi el Facebook de Juanito, yo también sigo peleando. Quizás, simplemente no somos compatibles.

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