Escrito por Valentina Carvajal y Camila González

Cuando comienza “Rara” es inevitable movernos en nuestras sillas, inquietas. Aparece Sara (Julia Lubbert) subiendo las escaleras vestida con su uniforme mientras recorre su colegio y la película nos lleva a ese lugar incómodo y extraño que puede ser la adolescencia. Esa etapa donde un corazón roto nubla la tragedia de nuestra existencia.

Pero sabemos que Pepa San Martín, su directora, no nos tiene sentadas ahí sólo para hablar de aquellos años que rememoran a las primeras fiestas y los primeros amores. Estamos ahí para hablar de algo aún más cotidiano.

El largometraje se inspira en el caso de la jueza Karen Atala, quien en 2003 fue demandada por su esposo por la tuición de sus hijas con el argumento de que estas menores de edad no podían estar bajo el cuidado de su madre si al mismo tiempo vivía con su pareja.

Desde la perspectiva de Sara, la película relata cómo sus padres, Paula y Víctor (Mariana Loyola y Daniel Muñoz), comienzan una disputa legal por la custodia de ella y su hermana Catalina. Su padre considera que deben vivir con él ya que su madre es lesbiana y tiene una nueva pareja mujer. Mientras que su madre lucha arduamente por mantener a su familia unida.

Para las hermanas no hay nada malo en la identidad sexual de su mamá. Es algo normal, sin embargo, el mundo externo les recuerda que esa normalidad debe ser silenciosa, puertas adentro, cuando las luces se apagan.

En Chile, la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) preguntó por primera vez sobre la orientación sexual de la población nacional. Y ¡sorpresa! según el estudio sólo un 1,04% dijo ser gay o lesbiana y un 0,37% bisexual. Algo diferente a la heterosexualidad queda una vez más en el margen, en no darse besos en la calle, en ser “raro”.

El amor cruza toda la película, desde los primeros amores a vivirlo siendo madre. Se manifiesta de diferentes maneras, sin dejar a nadie libre. “Rara” tiene esa capacidad de tocarte el corazón, sin sentir pena ni dejarte con un final feliz. Más bien te demuestra que la familia no tiene sangre y el amor es, simplemente, amor.

“Quiébrate, detrás del sol. Una curva se apodera de mí cuerpo. Todo crece, enloquece y si corres contra el viento llorarás” canta el grupo Santa María en ‘Quiébrate’, la canción especialmente producida para la película, y nos acordamos que la vida es difícil pero que es un poco más soportable cuando no estamos solos.

Este 27 de octubre se estrenará en salas comerciales. Te invitamos a ver el trailer:

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