Desde Shakira a Juan Gabriel, de telenovelas mexicanas a películas de Disney, del desamor a la alegría. Esta joven escritora ha hecho del corazón roto una experiencia transformadora.

Por Camila González Simon

Amalia Andrade, acuariana nacida en Cali, está nuevamente en Santiago. El sábado estuvo presentando en FILSA su libro “Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida)” con Editorial Planeta. Este es un manual que, busca a través de frases, dibujos y listas a completar, transformar una experiencia negativa en una fuerza liberadora.

Escribió este libro como una forma de exorcizar su pena, enseñándonos que de amor ya no se muere. El desamor no sólo es quedarse en cama llorando con la película más triste de la historia, también puede ser una fuente de inspiración y cambio. Para ella el amor es prueba y error y, por eso, tenemos que intentarlo (aunque nos equivoquemos) varias veces.

“Vivimos en una época de glorificación del bienestar, donde hay que ser fit, no hay que comer gluten, hay que comer esto y tener una vida interesante en Instagram. Uno se siente muy mal cuando se queda en la casa haciendo nada” dice. En su libro nos muestra que está bien estar mal.

A sus 30 años el amor le parece mil veces más increíble que cuando era más jóven. “Aunque suene muy Pilar Sordo, yo creo que deberían dar menos clases de matemáticas y más clases de amor” confiesa. Para ella, el problema del amor es que no sabemos amar.

Y el amor empieza por uno mismo.

¿Cómo creías que era el amor cuando eras una niña?

Al principio creía que era como en las películas, que uno debía sentir mariposas o un hueco en el estómago todo el día. Ingenuamente también pensaba que debía adaptarme al otro o a algún referente. El amor es una herencia cultural y, en mi caso, que soy colombiana, crecí viendo telenovelas y escuchando canciones de Shakira.

Y ¿cómo crees que ha cambiado hasta ahora?

Hoy en día, aunque suene muy cursi, creo que el amor se trata de la libertad y ver a la otra persona como un individuo. Uno a veces comete el error de creer que cuando dos personas se enamoran deben llevar una misma vida juntos. Para mí el amor son dos vidas compartidas.

¿En qué está tu corazón actualmente?

Estoy muy enamorada ¡hasta veo estrellas! Me parece la mujer más guapa del mundo, al punto que Angelina Jolie me parece una boba. Yo la veo y le digo “¡Amor estás guapísima!”. Aunque no se lo he dicho, yo genuinamente la veo así. Hay mucha pasión, pero es un amor sereno. Amar a los 30 me parece mil veces más chévere que amar a los 20 porque uno también tiene más claro que quiere y también se conoce mejor.

Para Amalia el amor es la experiencia más grande para cambiar a una persona. Cuando uno es más jóven a veces comete errores o deja pasar alertas rojas en el nombre del amor, sin embargo, cuando uno está más grande no tropieza dos veces con la misma piedra.

Por ejemplo, no le gustaría que su pareja renunciara a sus búsquedas personales o profesionales por ella.  Piensa de ella lo mismo que la primera vez que la conoció. “La paso bien con ella, me río, es de respeto, de compañerismo. Es una persona con la que, aunque suene muy adulto, una sienta que se puede proyectar” dice.

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Ella

Los pronombres femeninos que utiliza en su libro no son casualidad. Cuando describe cómo “ella” le rompió el corazón, habla de una mujer. A pesar de eso, nunca le preguntan sobre ser lesbiana. Incluso lo ha hablado con Camila Gutiérrez, autora de “Joven y Alocada” y “No te ama”, que le decía “cachai, nunca te han preguntado nada gay del libro” y eso a ella le parece algo loco pero también muy maravilloso.

¿Cómo fue darte cuenta que eras lesbiana y compartirlo con el mundo?

Ha sido un viaje muy divertido. Yo siempre he creído que la clave del asunto está en que a mí no me da pena ser quien soy. Yo me siento orgullosa y evidentemente no estoy matando a gente o algo por el estilo. Si bien no digo “hola, mi nombre es amalia y soy lesbiana”, cuando se sientan y hablan de novios, yo hablo de la mía. Una vez entrevisté a Javiera Mena y hablamos del “post-gay”, que se supone que es cómo vivimos la homosexualidad ahora. A diferencia de los 80, ahora hacemos activismo naturalizando. Por ejemplo, Javiera Mena no sale a decir “¡Mira mi musa lesbiana!”.

¿Y en lo personal?

Al comienzo fue duro porque vengo de una familia tradicional de Cali. La forma de enfrentarlo fue haciendo chistes toda la vida y yo le digo a mi mamá que sí puede amar la lesbiandad de Ana Gabriel me puede amar a mí. Hoy en día ella está muy tranquila y hasta pone cosas en Facebook como “apoyo no sé qué…”. No somos aliens y hay que visibilizar eso. Debemos sentirnos orgullosas. Yo no sé tú pero yo escuchaba música de lesbiana…

Como Tatu…

O Sarah McLachlan, Tori Amos, Fiona Apple… Y de televisión me sé de memoria “The ‘L’ Word”.

¿Y recuerdas la primera mujer que te gustó?

Sandra Bullock. Y es la historia de cómo supe que era gay, aunque siempre supe que era gay, pero no tenía referentes. Antes uno prendía el televisor y no veía lesbianas. Me acuerdo mucho cuando tenia como 13 años y lo único que podía hacer era ir al cine con mis amigas. Fuimos a ver “Forces of Nature”, una película con Ben Affleck y Sandra Bullock. Cuando salimos todas mis amigas estaban “ohh, qué tal la parte donde se quitó la camiseta” y no sé qué más. Y yo “mierda, no tengo ni idea de que están hablando. No me acuerdo de esa parte, yo solo vi a Sandra Bullock toda la película. Soy lesbiana” y fue como una revelación. Ese fue el momento en el que supe exactamente, aunque supiera toda la vida.

Fue como una revelación. Ese fue el momento en el que supe exactamente, aunque supiera toda la vida.

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Desde el dolor a la alegría

En las más de 150 páginas del libro hace un recorrido por el llanto, la autodestrucción, la rabia, la depresión, aceptar la tristeza, la reinvención de uno mismo y todas las posibles etapas luego de un corazón roto. De la misma manera, reúne a Paulina Rubio, Roland Barthes, Shakira, Juan Gabriel y su tía Eugenia, algunas de las figuras que marcan su colección de referencias amorosas.

¿Cuándo empezaste a coleccionar frases, canciones y figuras que te ayudaron a entender lo que te pasaba?

Es algo que he hecho toda la vida. Supongo que los arquitectos van por la vida y ven figuras y formas. En mi caso, yo vivo oyendo referencias amorosas. Desde canciones de reggaeton que dicen “no te miento como laza el viento respira mi aliento” hasta Barthes. La experiencia amorosa como escritora es una obsesión y no sólo el exclusivamente romántico, sino que en todos sus aspectos. o algo que me ha llamado mucho y las diferentes aproximaciones a la experiencia amorosa. Por ejemplo, hay un libro que se acaba de lanzar “Un mundo huérfano” de Giuseppe Caputo, que me gusta mucho y trata del amor entre un hijo y un padre.

Vivimos en Latinoamérica, la tierra de las telenovelas y del melodrama ¿cómo crees que influye esto en cómo vemos, entendemos y experimentamos el amor?

Las telenovelas son un género latinoamericano por algo. Amamos desde el melodrama y nos armamos estas películas donde nos gusta esta pero es la ex de mi ex y así. No sé si eso pasa eso en Alemania, o quizás sí pero en otro nivel. Yo siento que Juan Gabriel es todo porque encarna mucho el genuino sentir latinoamericano, desde el dolor a la alegría. Es increíblemente sabio porque, por ejemplo, “Para qué necesidad” me parece un mantra. Para qué necesidad, para qué tanto problema…

Y de las facetas terribles del desamor ¿hay alguna que secretamente disfrutes?

Vivimos en una época de glorificación del bienestar. Uno se siente muy mal cuando se queda en la casa haciendo nada y es como ¡SATÁN, ERES LO PEOR! Hay que reclamar espacios para el bienestar emocional y reclamar espacios para sentirse mal. Yo soy indulgente cuando me siento mal, porque creo que hay situaciones en las que uno debería poder llamar al trabajo y, así como uno dice tengo una gripe estomacal, uno debería poder decir “de verdad no estoy en posición de trabajar porque me rompieron el corazón”. Es genuino. Hay que dormir, no necesita mas agua, mas potasio, te deshidratas y hasta hay que tomar paracetamol. Mi parte favorita es quedarme en pijama en cama mientras veo algo que me haga llorar tres veces más o escuchando canciones que me hagan sentir que puedo sacar esa pena.

¿Cuál ha sido tu relación con el feminismo? ¿Cómo el amor también es un terreno donde las relaciones de género (y de otro tipo) aparecen?

Para mí, hay mucho de género en este libro aunque no lo parezca. Me parece que la educación sentimental, sobretodo amorosa, ha dejado muy mal parada a la mujer. Ella es la víctima, a quien dejan, la que socialmente ha sido enseñada a moldearse o editarse para satisfacer la definición de lo que es una mujer deseable ante los ojos de un hombre o la sociedad. Para mí el libro es feminista porque voltea la pregunta, que dejemos de medirnos afectivamente a través de esos impuestos sociales. Tú estás en control, no tienes que editarte, está bien que seas como eres, está bien que te rías de esos lugares comunes tan mal señalados como Bridget Jones, y, sobretodo, tienes el poder de la elección dentro de la relación. Tú escoges cuando te vas o terminas. No eres una víctima amorosa, no tienes que autoeditarte o ser esa persona que se espera ¡Tienes que ser tú! Me da rabia cuando la gente dice “yo creo en el feminismo pero no me declaro feminista” y es como ¿¿¿¡¡¡¡qué!!!??? Esa gente sacó cero en comprensión de lectura, no entendieron. Evidentemente soy feminista y podría tatuarme en todo el pecho “feminismo”. Nosotras como mujeres estamos sujetas a la violencia, como es el caso de #NiUnaMenos, pero me parece que a veces la mujer pone la experiencia del amor en el centro de su vida, y no creo que sea malo pero es importante redefinir la forma en que se vive.

Tú libro se ha transformado en un best-seller ¿cómo ha sido compartir tu desamor y tu proceso para superarlo con tantas personas?

No lo imaginé nunca, pero ha sido muy bonito. He tenido suerte de que ha tenido una buena recepción y siento que es porque el amor y el desamor son experiencias universales. A veces es raro que sepan tanto de la vida de uno a veces. El libro funcionó como un exorcismo, logré exorcizar todos los dolores al escribir el libro, pero también cuando uno lo termina se lo entrega al universo. El libro deja de ser de uno y pasa a ser del mundo. En ese sentido fue un proceso muy terapéutico y sigue siéndolo en mi encuentro con los lectores que me cuentan como el libro los ha ayudado o cualquier cosa.

¿Que se viene ahora?

Ahora estoy trabajando en mi segundo libro que también será escrito a mano y con ilustraciones. Es una mezcla de humor y otras cosas, pero lo que estará al centro del libro son los miedos

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