Escrito por Catalina / Ilustración por Hola Nico González

Recuerdo específicamente un día de septiembre a las 8 de la mañana, estaba muy drogada y solo quería recostarme un rato. Caminaba desde el portón del colegio hacia su departamento que quedaba a unas cuantas cuadras, subía las escaleras, él me abría la puerta y en pantalones; me besaba, me daba la mano, me desvestía y me recostaba a su lado en la cama que conocía hace poco.

Este día de septiembre que recurrentemente recuerdo, fue distinto. Puso una canción que nunca se me olvidó y me hizo cariños lentos. Me besaba y yo sentía que en mí se imprimía a fuego su esencia de primer amor, de primer hombre, de alma perfecta para mí. Qué doloroso es escribirlo.

Ese día de septiembre lloré mientras me hacía el amor. Me puso sobre él, me recostó en su pecho y acarició mi pelo mientras yo lloraba, mientras me besaba y repetía que me amaba, que llorara, que iba a estar bien, que me iba a cuidar siempre.

Hoy necesito que seas el Felipe de ese día de septiembre y me abraces, porque no sé como contener todo esto. Necesito tus manos, necesito que la luz de la ventana entre por la noche y me mires como si fuera lo mejor que te ha pasado. Necesito que deje de dolerme septiembre.

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