Escrito por Anónimo / Ilustración por Dieresis

Si cierro los ojos veo tu cara, miro tus ojos con atención y recuerdo las pocas veces que nos hemos visto de frente, la verdad no tenemos muchos momentos, quizás por eso los recuerdo con tanto detalle.

Anoche sumé uno nuevo, ese en el que me mirabas de lejos, ese en el que no me saludaste. Me gusta perder el tiempo pensando en ti, escribiendo lo mucho que me importas, escribir sobre tus miradas, sobre la desesperación de tenerte tan cerca y no hacer nada, no ser nada.

Me entristecen tus palabras, tus mentiras, preferiría una verdad cruda que me hiciera reaccionar, alejarme de ti con justa razón. No esa forma tan sutil de decirme que no te importo, que no sientes nada por mi y que en el fondo me vaya a la mierda.

Camino por Bellas Artes tratando de explicarle a mis amigas tus acciones, porqué dejo que me ignores, que en el fondo soy yo la interesada en ti, que esto jamás fue ni será una relación, que solo se trata de mi dándote todo sin recibir nada a cambio, ni un puto saludo y me desespero al escuchar mis palabras tan sinceras y patéticas en medio de una madrugada ni tan fría, con las calles llenas de basura y curados jugando Pokémon Go.

Caminamos hasta que les digo “oye, pero no sientan pena por mi, todo esta bien” mientras prendo un cigarro. Sin recibir una respuesta más que el silencio y las miradas hacia el suelo, las distraigo diciendo algo estúpido que les causa risa, pero por dentro solo pienso en que la cagué, que debería tratarme mejor, quererme más.

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