Escrito por Jovencita prematura / Créditos por imagen

Según yo, me las sabía por libro en todo esto del amor y desamor. Lista pa’ hacer todo bien. ¿Por qué? Porque la hueoncita siempre se ‘liaba’ con chiquillos tres o cuatro años mayores, porque me había dado un beso con una compañerita en séptimo y porque me las daba de madurita y sentía el poder de aconsejar a todas mis amiguis con su corasound roto. JURABA que podía hacerlas de oro siempre en el ámbito y… ¡tapita po’h! nunca fue. Siempre acababa en el piso lloriqueando.

Estaba en séptimo más o menos, y mi mejor amiga era precisamente la hermana de mi mejor amiga. Bacán. Pero este mejor amigo (le voy a decir Justin Bieber, porque se parecía -o eso decían en el colegio-, pero en versión shilena) me tenía loca, o sea no tanto, porque yo tenía mis cosas y él tenía la linda historia de amor con su mina (que, finalmente, le caí mal mal por lacha).

Era ese típico amigo cariñoso, bueno pa’ hacerte reír, intenso; dado pa’ la relación, 100% compatible. Pero iba en tercero medio, era mi mejor amigo, hermano de mi mejor amigo, tenía polola y era compañero de mi prima. Igual le di. A mediados de diciembre, cuando mi corachón estaba soltero (como debía ser) me comencé a confundir con Justin Bieber y no aguanté más, le dije, así como ‘por si acaso’, por WhatsApp.

 – Pucha Justin Bieber, si te soy sincera, me confundí contigo y como que me atraes o gustas, pero tranqui, si son cosas mías y yo sé que estái con La Religiosa (así le voy a poner: sus papis eran full evangélicos, pero a ella como que le daba lo mismo, como que no creía mucho), pero te quería decir para que seas más conciente de lo que haces y no me pase más royos contigo. Esto no cambia nuestra amistad, ¿ya?

– 🙁 Pucha Catita (no me llamo Catita, ni Catalina, ni Katalina) tú sabes que amo a La Religiosa y que no la dejaría y pucha, me da lata que esto pase, pero somos mejores amigos blablablá’

Friendozeá al tiro. Y ahí quedamos, en el verano las cosas se fueron complicando en su relación y yo disfrutaba porque sabía de las primeras: la familia de La Religiosa no quería mucho al Justin, se enteraron que hubo cachita por primera vez y dijeron que Justin la había violado y la cuestión. En febrero, La Religiosa con familia se fueron a Rapel para su bien. Pero no cambiaron muchas las cosas, Justin Bieber seguía pololeando, pero a la distancia. En marzo no se la pudieron y terminaron por la distancia y la voláis.

Yo feliz, no tanto, porque Justin andaba peor que emo con vida de mierda (igual era medio depre el Bieber). Pero ahí estaba yo para subirle el ánimo (sin aprovecharme), para decirle que el cariño iba a estar y que ”pucha, fue lo mejor”. Pasó el tiempo y la verdad, yo ya no me sentía bobita por mi mejor amigo. Había entrado a octavo y le iba a poner full al Colegio. Pero en nuestro chat, al loco se le empezaron a escapar ”te quiero puro dar un beso Catita”, ”en verdad te daría un beso”(a lo Pascual), ”estoy loco por probar tus labios wn”, y yo ahí como ”vo’ estái mal oh, cómo me vas a dar un beso”.

Y fue el 10 de abril cuando saliendo del baño en pleno horario de clases me lo topé mágicamente en la mañana. Cuando le iba a dar un beso en la mejilla, me corrió la cara y comenzó a ser osito cariñosito y nos dimos un beso. Yo roja roja, él con una sonrisa malula, pero yo roja roja. Y ahí empezó todo, toooooodo lo que yo veía como un cuento de hadas súper bonito, pero que en realidad fue puro sufrimiento.

Al principio, todo bien. Justin Bieber me iba a ver a mi casa, íbamos a la plaza y regaloneabamos. No iba a su casa, porque podía ir solamente si su hermana, mi mejor amigui, me invitaba. Y no era casi nunca. No nos dábamos ni besitos, ni la mano, ni abracitos en el colegio, porque nos podían ver los demás y no lo entenderían. Solamente en mi sala, escondíos’ en el recreo. No era a escondidas tampoco, porque igual cachaban los de media, pero no decían ná y tiraban más flores a la relación porque era conocida de varios.

Pasó el tiempo y no sé si él era muy mamonete, o yo era muy peleadora. Pero llegamos al lapso en que peleabamos mucho mucho por tonteras y terminábamos dos o hasta tres veces a la semana. Me pedía muchos ”tiempos” y yo, amándolo casi, pensando que iba a resultar y que cambiaría la cuestión, le daba todos lo que pedía. Hasta que me enteré que, entre esos lapsos en que estábamos en un ”tiempo” (dos-tres días) se había besuqueado con una amiga en común, y mi corachón se rompió por primera vez con él. Le mandé un mensaje en WhatsApp chantándole la moto y que no lo quería más, que era el peor y que se fuera a la correcta cresta.

– Ay que la cagué. Perdóname Catita, fui muy hueón. Pero estábamos en el grupo viendo la película e hincharon mucho por ese beso y se lo di no más. Pero perdón, soy el peor, dame una oportunidad y quiero morir… blablablá’

Mi mejor amiga me preguntó si había pasado algo porque Justin Bieber se había encerrado en el baño y no quería salir. Y claro po’, por la ‘frustación’ de lo que pasó, Justin agarró la gillette y se hizo cortes en la muñeca. Y cuando me logró contar y mostrar lo que había hecho, me dio vuelta, lo perdoné y ‘volvimos’. Nada cambió, porque seguíamos en la misma: pelear por tonteras, terminar, volver, pedir tiempo y ver qué pasaba. Yo llorando siempre por eso, pero esperando que volviera y lo hacía.

Siempre fue el mijito rico que quise, así que pese a todo, yo era feliz porque seguíamos juntos. La segunda o tercera semana de agosto, me dio la patá en el poto. Porque no resultaba, no funcionaba y no íbamos a llegar a ningún lado. Se había aburrido. Lloré como María Magdalena una hora entera, mi mamá me trataba de consolar y yo le decía que de verdad me gustaba, que por qué, por qué, por qué mami. Una hora de llanto y al día siguiente no fui al colegio porque seguía con pena en mi corasound.

Cuando lograba superar y manejar la situación, como a principios o mitad de septiembre, lo vi teniendo onda con una compañera de mi hermano. Le pregunté que qué onda, si le gustaba y me dijo que sí. Una hora más a llorar. ”No le importo, no le costó nada estar con otra, maraca, maraca, maraca”. Y lo superé después, me seguía picando la mina pero ya no sacaba nada. Teníamos poquito contacto y le di el filo al tema ya, preferí sufrir en silencio. Porque ná que ver. Yo tenía 14-15. Él casi 17 y le gustaba una de 16. Por pendeja no más me pasó.

Ya después me fastidiaba su existir, lo encontraba súper tonto al Justin y le paré de dar bola. Ya cuando iba en primero, dejó de ser alguien para mí. Me huebeaba y todo, pero era el hermano de mi amiga, un ”ex”. Y ahora él sigue pololeando con la compañera de mi hermano y yo estoy con mi muchacho más feliz que nunca, aunque también hay historias con este boludo. Dejé la relación del Justin como la de ”del porrazo se aprende” y me sirvió ene para aprender.

Me arrepiento de haber estado con él sí. Pero agradezco el que me haya hecho abrir los ojos y que me haya hecho fuerte. Recta pa’ mis cosas y hacerme respetar. Justin Bieber, igual me caís mal y cuando vas al colegio a buscar a la petiza, te trato de hacer el quite pero tú, me saludái’ igual. Nunca cachaste ná ni nunca vas a cachar. Hueón emo.

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