Apareciste así sin más, de un día al otro hace algunos años y jamás pensé que escribiría sobre ti.

Escrito por R. /Ilustración por Camila Crossa

La costa siempre me ha traído un lindo sentimiento. Acercarme al mar es abrir un poco el corazón, es expresarse sin miedo, dejar ir los temores, los fantasmas. Cuando era chiquitita y venía a Valpo-Viña no era tan feliz como ahora, porque cuando me traían mis papás era para ir a la playa y comer cuchuflis mientras veía a mis primos meterse al mar, que a mi parecer nunca “tan tranquilo me bañó”.

Crecer es parte de dejar de hacer las cosas que no te gustan tanto y hacer otras por ti. Crecer es venir sola a Viña y no ir a la playa, es ir a caminar un poco, o quedarme acostada viendo tele todo el día, tomar vinito en una plaza al lado de los roquerios, conocer las discos y dormir abrazada de alguien por primera vez..

“Lo quiero”, fue quizás la frase más pensada en estos cuatro días, porque lo descubrí, descubrí que lo quiero y que puede que algún día lo quiera aún más.

Siempre lo quise, no voy a andar con mentiras. Desde esas primeras conversaciones en que me decía tantas cosas. “Se las dice a todas”, pensé. Y si bien fue verdad, y probablemente en un momento se lo dijo a todas, la intensidad y el cariño que tomaron nuestras conversaciones con el tiempo, aclararon un poco ese mal entendido.

Nos juntamos por primera vez a pesar de ser vecinos, casi un año después de nuestra primera conversación, casi tres o cuatro después que me cambié a mi actual casa. Ese día me dijiste que me querías en voz alta, ese día nos dimos nuestro primer abrazo y hablamos del amor. Siempre fuimos más amigos que otra cosa, más confidentes que todo el mundo juntos. Pero pasado el tiempo nos miramos con otros ojos, de a poco, casi sin darnos cuenta.

El verano 2015-2016 cambió las cosas, nos dimos un beso, dos, tres, quince y lo hicimos una tradición. Nos escondimos de tu “polola”, de mi mejor amiga, pero no de tu mamá, ni tu hermana. En la disco bailábamos y nos dábamos besitos pequeños, de esos que no se ven más allá. En tu casa era distinto, en las fiestas de nuestra pequeña ciudad provinciana también. Me llevaste a todos lados de la mano, le dijiste a todo el mundo que estábamos juntos -aunque en teoría estuvieras con otra- hicimos el amor un par de veces, terminaste con ella y después volviste, te dije que su relación era una mierda y me creíste. El verano se acabó, te fuiste a Viña y yo a Santiago, supuse que era todo.

No fue así. Escribiste cuantos corazones pudiste en mi muro de Facebook y te los respondí. Pensé en ti un par de veces y en que por fin habías terminado esa tan terrible relación. Nos vimos un fin de semana que volví a casa y tú también. Fuimos a la disco, bailamos, nos reímos, nos besamos, nos fuimos juntos y me llevaste en tus piernas. Me querías y yo igual. Nos volvimos a ir.

Volvimos a encontrarnos y fue igual, exactamente igual, pero me pediste que fuera a verte, cuando fuera. Acepté.

Quizás me dio miedo en un momento porque nunca habíamos pasado un día completo juntos. Siempre nos besamos en las noches, siempre tomándonos algo o entre las luces de una disco que alberga todas las historias que se pueden imaginar. Llegar fue lindo, tus brazos cálidos me envolvieron y salimos a carretear, como siempre. Nos besamos tanto, a pesar de habernos topado con tu ex, me llevaste a conocer ese lado de Viña que no conocía, ese recorrido que se hace dándote la mano.

El último día fue un tanto triste, nos quedamos en la cama toda la tarde, te vi dormir mientras yo ponía una película tras otra. Despertaste y me besaste mucho, me dijiste lo bacán que había sido que yo fuera. Dijiste que te encantaba, hablamos de mil cosas, nos hicimos tanto cariño que la piel se puso tibia aunque afuera hiciera frío. Tiramos y me besaste en la frente, porque aunque lo que digan de ti sea feo, tengas una mala imagen, y me diga todo el mundo que no te crea, tú sabes que si lo hago.

Te conozco de una forma distinta a como te conocen los demás y te doy las gracias. Te quiero tanto, porque sé que más allá de todo lo que pueda pasar siempre me vas a querer. Y algún verano, quizás el próximo, tengamos las agallas para concretar eso que tanto queremos: estar juntos, de verdad.

Te espero en algún lado, en mis sueños, en mi casa, en la disco que tanto nos gusta, en ese chat lleno de corazones que tenemos los dos, espero que vengas, tan bonito como siempre y me des uno. De esos abrazos que tan feliz me ponen.

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