Escrito por Javiera Gonzalez / Imagen por Bel Marchant

Gracias por ser parte de un fragmento de mi vida, gracias por enseñarme cómo convivir junto a alguien que pensara totalmente distinto a mi, también por dejarme amarte sin haber tenido la menor idea de cómo hacerlo, gracias por quererme por lo que era, sin juzgarme nunca y por las experiencias mutuas que con el tiempo, fuimos ganamos.

Gracias por estar ahí cuando te necesité y más cuando me hacías sentir protegida alrededor de tus brazos. Te agradezco que hayas sido parte de mi vida, fuiste parte de mi, fueron momentos preciosos, que no hubieran sido posibles si tú no hubieras aparecido por los pasillos del colegio a mediados del 2014 con esos ojitos perdidos.

Ahora es mi turno, debo seguir sin ti, y por último gracias por haberme enseñado a darme cuenta de que a pesar de tantos momentos lindos, una infidelidad, mentiras y malos tratos no deben ser parte de una relación, que no se perdonan y lamento darme cuenta ahora el daño enorme que me causaste, te ame de tonta, de pendeja, de aweoná.

Ya fue mucho.

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