Escrito Anónimo / Ilustración por Hola Nico González

No había derramado ni una sola lágrima, hasta que leí:

Ya me duele. Me duele mucho. Me duele en el estómago y en los brazos y en el pecho y en los labios. Me tiemblan las manos todo el tiempo. Me tiembla todo. No me puedo quedar dormido. Lloro desconsoladamente. Quiero ser comedido. Quiero llorar con compostura pero no puedo. Solo logro enunciar gritos y lamentos desgarrados que nacen de un lugar que no tenía hasta hoy, hasta ayer. Nace mi llanto de un dolor tan profundo, tan abismal, tan intenso, tan implacable que es innombrable, indecible. Ni siquiera los peores adjetivos del mundo pudieran medio acercársele a lo que siento. Ni siquiera palabras como horripilante, enloquecedor, terrible, terrorífico, horrendo

Mis palabras no alcanzan. En las noches, mientras intento dormir, solo pienso “vuelve, vuelve, vuelve”.

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