Escrito por Anónimo

Hacía frío, era año nuevo y yo estaba completamente enamorado de una mina con la que nunca iba a pololear. Porque en realidad era mi amiga, solo mi amiga. No era justo confundir las cosas de esa amistad profunda y sincera que sentía. Porque era eso, sólo confusión, algo así por encimita. De hecho la mina se puso a pololear un mes después y lloré más de telenovela que de corazón.

Pero la cosa es que hacía frío, era año nuevo y yo estaba completamente enamorado de una mina. Eso creía. Tal vez por eso cuando la conocí, a Ella, no me di cuenta de la multitud de mariposas que estaban tratando de hacerse espacio en mi estómago. Dos meses después, de vuelta a clases, la vi en un kiosko. La otra mina, mi amiga llevaba como mes y medio pololeando y yo ya la había olvidado al ritmo de las baladas más mamonas de la música anglosajona contemporánea. Y cuando la vi ahí, a Ella, cantando la canción de la Novicia Rebelde, esa que aparece en Niñera a Prueba de Balas con el Pelao de Rápido y Furioso, y que dice “you are sixteen going on seventeen”, dije “esta es la mía”.

-Buena canción- le dije.

-Aparece en Niñera a Prueba de Balas-me respondió, riéndose nerviosamente como si hubiese descubierto su guarida en un día de caza.

Llegué a casa, me metí a Youtube, busqué la canción, me metí a Facebook, busqué su perfil y se la publiqué en el muro. “Mira lo que me encontré”, le puse, queriendo parecer casual, queriendo que creyera que mi historial de búsqueda de Google no decía “cómo se llama la canción del musical en Niñera a Prueba de Balas, Yahoo”. Y así empezamos a chatear.

Al cabo de una semana empezamos a intercambiar música. Ahí fue cuando dije “es pa’ mí”. La música más hipster e indie invadía mi corazón lentamente como la grasa de las hamburguesas del Kentucky que me encantaba comer. Edward Sharpe, The Lumineers e incluso clásicos como Lou Reed.

El tiempo pasó, anduvimos como dos meses y las cosas de repente empezaron a desmoronarse. “Tooooodo se derrumboooooó”, no dentro de mí sino que entre nosotros. Ella estuvo una semana con licencia porque se resfrío y a la vuelta no sólo le habían curado su resfrío sino que también todo lo que sentía por mí. Distante, fría, me hizo entender a la mala que ya no quería nada. Yo no entendía.

Desde el principio sabía que lo nuestro tenía deadline. El segundo semestre Ella se iba a de intercambio a un país más frío que la chucha y yo me quedaría aquí tratando de comunicarme con ella a través de la luna al más puro estilo hollywood/animé mamón. Pero faltaba un mes para eso y las cosas ya estaban muertas. Y se fue. Y yo ni siquiera tuve lágrimas para olvidarla. Ni siquiera las canciones ayudaron. Ella se llevó esa parte de mi corazón y no lo devolvió jamás.

Pasó un año y ella volvió, me habló, le hablé, dejamos de hablar, volvimos a chatear y ella se puso a pololear con otro niño. Creo que ya habían andado antes. ¿Antes cuándo? Así como un mes antes de que se fuera de intercambio. No sé si no quiero decir que me cagó porque no tengo suficientes pruebas, porque no quiero dejarla mal pará o porque simplemente no quiero creerlo. La última vez que la vi estaba bailando con su pololo en un masivo de año nuevo. Creo que el hueón es su ex ahora. Y yo estaba súper curao y sólo cruzamos miradas por un par de minutos, hasta que nos dimos las espaldas. Al parecer cuatro años no son suficientes para olvidarla.

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