Escrito por Romina Reyes / Ilustración por Natalia Rojas Castro

-Cuando vine para acá subí el cerro. Me dije: como vivo al frente, voy a venir siempre.

-¿Y lo hiciste?

-No. Esa pura vez.

-Eso pasa con los cerros.

Saco mi pipa y la llenamos de marihuana. Yo me siento y él se queda de pie.

-Cuando trabajaba con contrato y tenía AFP me daban envidia los perritos de la calle. Y ahora creo que yo soy un perrito de la calle. No puedo trabajar a tiempo completo.

-¿Ni ahora?

-Ahora hay sol. Me dan ganas de hueviar cuando hay sol.

-A mí me dan ganas de tomar cerveza.

-Cuando iba en la U, llegaba septiembre y los pastos florecían. Florecían de borrachos.

-Yo igual fui varias veces. Nunca te vi.

-Quizá sí me viste. Y no te acuerdas.

-Tengo pésima memoria.

-Yo me acuerdo de todo. Podría ser una canción: yo me acueeerdo... Hay un cuento de un hombre que lo recuerda todo. No existe el tiempo.

-¿Cómo?

-No sé po. Léelo.

-Que pesada.

-Igual no sé mucho de literatura.

-Pero sabes mucho de contar historias.

-Podría contarte algo como que pasó, pero que fuera mentira.

-No lo hagas.

-¿Y si ya lo hice?

-No lo hagas.

-Cuéntame algo tú.

-El otro día fui donde mis papás a pedirles una maleta y me fumé un pito con mi hermana. Decía que todos sus problemas eran problemas de ego. Por ejemplo, no le molestaba tanto que su pololo se la cagara, sino que ella no pudiera hacerlo de vuelta.

-¿Y qué opinas tú?

-Que nada. Que se lo cague.

-Pero qué feo que sea una competencia.

-¿Habrá otra forma de hacerlo?

-En una serie dicen: obviamente es una competencia, por algo le dicen “anotar”.

-¿Dónde le dicen así?

-Los gringos.

-¿Y acá? Comer, tirar.

-Agarrar. ¿Besar? Ayer besé a un hombre.

-¿Y tú qué piensas?

-Opino que la mentira es muy fea, pero siempre hay buenas razones para mentir.

-¿Me has dicho mentiras?

-Miento harto.

-¿Eso es un sí?

-No. Me duele la pierna, ¿qué será?

-Ni idea. Creo que anoche soñé contigo.

-Quizá conversamos demasiado.

-¿Tú crees? Quizá deberíamos dejar de conversar.

-Sí, pero un rato.

-Ya. Pero en serio.

-En serio.

-Igual voy a mirar a ver si me mandas algo.

-No vas a encontrar nada

-¿Y si yo te escribo?

-Te borro.

-Qué severa.

-Así somos los escorpiones.

-En cambio, los libra somos equilibrados.

-Mi mamá es libra. Es como si ya te conociera.

-Pero si me conoces.

-No. Pero de antes.

-Entonces debes estar aburrida.

-Igual me aburro de todo.

-¿Crees que te vas a aburrir de mí?

-Nunca. No en esta vida.

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