Escrito por Lizsa / Ilustración por Philippa Rice

Ven, posa tu mano sobre mi pecho y siente cómo tu presencia acelera el ritmo de los latidos de mi corazón, y cómo tu ausencia lo convierte en un músculo sin gracia y muerto.

Acércate, para que puedas notar como mi piel suda flores, como mis ojos parecen florecer y le arrebatan el brillo a las estrellas sólo con verte, acércate para que pueda susurrarte al oído las más bellas palabras que encuentre para describirte.

Siéntate, para que estés a mi altura, para que tus piernas rocen las mías y me llene de escalofríos en la piel y temblores en la barriga, para que el césped soporte nuestro peso juntos, para que la vida nos vea tomarnos de las almas y las miradas.

Siénteme, para que logres calcular así sea la primera parte de la cantidad de lo mucho que te añoro, te deseo, te anhelo… te necesito.

Siénteme, rózame la vida con tus manos, ata nuestros destinos, grábame en la piel tu piel y une nuestras bocas, fundámonos en uno sólo y huyamos al infinito y que el más allá sea nuestro nuevo hogar.

Ven, acércate, siéntate y siénteme para comenzar la vida que ahora sí, nos corresponde.

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