Escrito por Mariana / Ilustración por Hola Nico González

A él lo conocí en mi cumpleaños número 16. Me junté con unos compañeros de curso en una plaza ese día, era una de las primeras veces que salía con ellos ya que era nueva en el colegio. Y llega él, con sus ojitos claros a remecer el mundo que conocía: ser nueva en el colegio, la adolescencia, y estar pasando por una pena amorosa en ese momento.

Nos sentamos juntos, conversamos muchísimo y lo invité al día siguiente a mi carrete de cumpleaños que haría en la casa de una amiga. Fue un buen cumpleaños, nos besamos, nos dimos el facebook y al día siguiente ya me había mandado unos cuentos. Así empezó todo.

En un principio me daba miedo, que fuera tan diferente a mí y que todo funcionara tan bien, pero finalmente me atreví y al par de meses nos pusimos a pololear.

Terminamos hace unos meses y no de la mejor manera. No fue una ruptura de gran escándalo y llanto, fue una ruptura de olvido. No sé en qué momento empecé a sentir que de verdad no le importaba, ni en qué momento se nos olvidó que nos queríamos.

Y es hoy cuando de verdad despierto y me doy cuenta de todas las cosas que no dije y de todas las cosas que no quedaron claras. Solo vienen a mi cabeza los mejores momentos como llegar a su casa después de carretear en invierno, muertos de frío, y acostarse abrazados. Dormir abrazados siempre. Haber hecho la cimarra para estar con él. Cuando nos fuimos a la playa. Me acuerdo de su cara bonita, con la barba a medio crecer y los miles de lunares. Me acuerdo de haber tenido miedo y haber acudido a él y a su calor, porque ya no tengo a quién acudir. También me acuerdo de esa vez que llego a mi casa de improvisto a mi casa para decirle que le gustaba. Y puedo seguir nombrando millones de detalles que hacían mis días más bonitos. Nunca había amado tanto de esa forma.

Hoy día quiero que las cosas vuelvan a ser de esa forma, me quiero arriesgar de nuevo a querer, a quererlo a él, y a empezar una nueva historia desde las nuevas personas que somos hoy, ya no tan adolescentes, ya no tan novatos, y ya no tan descuidados. Sólo empezar desde el amor que aún nos tenemos.

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