Escrito por Anónimo / Ilustración por Catalina Bodoque

Él fue mi tercera relación importante. Importante, pues de las pasajeras o más bien inocuas he tenido bastantes. Cada trimestre desde mis 14 años conocía a alguien nuevo con quien experimentar un sucedáneo de esto que llamamos amor.

Sin embargo, el amor recién lo vine a conocer a los 17 años y pienso que hoy, en mis veintitantos terminé de enterderlo con él. Él fue alguien fuera de mis expectativas, que simplemente lo llegué a querer sin preguntarme el porqué, sin buscar cánones que rellenar en mi ficha mental, sin cargarle mis vacíos emocionales. Nuestra relación, corta por cierto, empezó culiando y terminó haciéndonos el amor, empezamos en un motel y terminamos en mi cama.

Antes de él, creía que ya nada iba a volver a doler o desconcertarme. Creía que entendía suficientemente el mecanismo de las relaciones y hoy sin ti, vuelvo a no entenderlo, vuelvo a conmover lo que ya creía inconmovible. Sin embargo, vuelvo a entender el amor.

Hoy camino por Santiago pensando si él estará bajo mi mismo sol.

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