Tenemos que entender una cosa: las 24 horas del día no son soleadas, la marea también se contrae y la primavera viene después del invierno. El amor es eso, entenderlo y quererlo en totalidad, hasta con las partes que no nos gustan tanto.

Escrito por La flaca / Ilustración por Féfe (lalalá)

Cuando camino por algún parque o salgo a conocer el barrio y me encuentro con alguna feria, una cafetería o algo bacán siento amor. O sea, en teoría no siento amor, siento felicidad y hasta emoción, porque el hacer o conocer cosas nuevas me fortalece el alma y creo que se puede parecer a estar enamorado.

Cuando escucho una canción que se me queda pegada por semanas digo que la amo, amo la canción, amo la música, amo las letras y hasta al artista. Al igual que puedo amar un poema, un lugar, una sensación. Y sí, el amor es eso: es sentir que ese algo te llena y te causa tanta felicidad que no lo puedes controlar.

Entonces decimos que el amor lo es todo, que son los días, las noches, las estrellas, las ganas de salir a bailar a una disco y emborracharnos y sentir que somos el centro del universo. Que el amor es ir a caminar al Parque Bustamante y sentarnos a mirar a la gente haciendo deporte, a los niños corriendo, a los abuelitos con sus barcos a control remoto. Y pensamos que el mundo está rodeado de amor y que lo constituye todo.

Hasta que un día tenemos pena, lloramos, nos sentimos mal o nos rompen el corazón y ya no queremos amar nunca más, y decimos que el amor es lo peor que nos ha pasado en la vida. De pronto el amor se convierte en las canciones que ya no queremos escuchar, en las esquinas de la ciudad que no nos atrevemos a mirar y en esos sentimientos grises y agrios que nos hacen querer quedarnos acostados todo el día.

Entonces, me pregunto ¿no es eso el amor? El amor también es tener pena y sentir que se nos va la vida en un suspiro. Son los días grises en que queremos tomarnos un té y taparnos viendo una película que nos hará llorar. El amor no es una cosa o la otra, es una dimensión distinta, un significado diferente, inusual, indefinible.

¿Por qué el amor tiene que ser bueno o malo, blanco o negro, soleado o lluvioso? Por qué no nos podemos enamorar de la tristeza y disfrutarla, y sentir la pena y sentir las lágrimas. Cuando tenemos pena también estamos rodeados de amor. Cuando estamos tristes y un amigo te dice “ánimo”, te va a ver o te da un abrazo, ¿no es acaso la muestra de amor más grande?

Quiero definir el amor y no puedo, porque el amor no es algo. Amar no se define, se siente. Amar no se culpa, se agradece. Amar no solo es lindo, amar también es gris, amar también duele y es difícil. Pero por sobre todas las cosas amar es reconfortante, nos da felicidad, nos da paz, nos da ganas de seguir amando, a alguien más o a algo más y está bien, porque cuando amamos es por algo, y cuando dejamos de hacerlo, también.

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