Escrito por La Drástica/ Ilustración por Dieresis

Este año me fui de vacaciones a la playa, soltera, sin esperar algo nuevo y completamente cegada al amor, tengo 16 años y siempre e tenido pretendientes o, como se dice, “andantes”. Soy una mujer difícil de conquistar. Nunca me he enamorado.

Pero este verano, cuando menos lo esperaba, conocí a un niño completamente distinto a mí. En un momento inesperado y tan rápido que ni siquiera ahora después de dos meses me lo puedo explicar. Fue como amor a primera vista, lo conocí el día uno, hablamos el día dos, y el día tres ya estábamos juntos, el día cuatro él se tenía que ir, pero no me importó ya que lo vería en Santiago.

Y, así fue. Nos juntamos y nos veíamos todos los días ya que vivíamos relativamente cerca. Él era súper jugado, me cuidaba mucho y me hacía sentir segura. Yo, en cambio, al no estar acostumbrada a relaciones serias, no parecía ser tan demostrativa y, generalmente, él creía que yo no demostraba interés. Aunque lo aclaramos y, por ese tiempo, todo fluyó bien hasta que tuvimos que entrar a clases.

Yo soy una persona muy drástica. Él era compañero de curso de su ex. Me provocó mucha inseguridad y nos trajo muchas discusiones. Su ex lo buscaba, le mandaba mensajes y quería hablar con él a toda costa, aunque él no la tomaba en cuenta. Siempre me prometía no tener interés en ella, pero la situación debilitó nuestra relación y decidimos terminar. Terminamos en buena y con cariño de por medio.

Lo extraño todos los días y no puedo dejar de pensar en él. Como consejo, si un niño las quiere, no dejen que nada afecte su relación. Todo problema tiene solución si hablan ¡no sean drásticas y jueguensela!

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