Escrito por La Flaca

Me enamoré de ti un día de invierno. Venías del sur y no nos habíamos visto en semanas. Tiramos y me abrazaste mucho, más de lo normal. Me diste un beso en el hombro, de los que yo siempre te daba.

Me gustaste por muchas cosas, por las papas de la esquina, por los trencitos cuando ibas a comprar algo pa’ la lasaña a mitad de semana. Me gustaste cuando fumamos cigarritos en tu balcón y hacía tanto frío, cuando el humo te ponía los ojitos más lindos.

Estaba loca por ti, porque pa’ despertarme tocabas blues haciendo maniobras entre la armónica y la guitarra.

Me di cuenta que todo se me estaba yendo de las manos cuando prefería pasar los viernes contigo en la cama, escuchando al Alex de Teleradio Donoso, a Siu Generis, al Manuel García, o a los músicos de la vida mientras hablábamos de la infancia, la familia, el sexo, el amor, los ex’s, y los ovnis, en vez de carretear.

Empecé a creer que las cosas podían ser serias cuando dijiste que iríamos al sur en las vacaciones. Cuando te pedí que fueras a tomar once con mi tía. Cuando dormir juntos en una cama de una plaza ya no era incómodo. Cuando iba a tu casa a cuidarte porque estabas enfermo, pero al final lo único que hacíamos era tirar. Cuando te hacía cariño porque tenías pesadillas.

Supe que me estaba enamorando pero preferí no decirte nada, porque un día dejaste de hacer todas esas cosas que me habían llevado a ese punto. Ya no me abrazabas, ni me dabas besitos en los hombros. Tampoco me pedías que te fuera a ver en la noche para tomarnos unas chelitas.

Entonces dije que te iba a volver a querer, y te quise de nuevo, porque aunque no hacíamos mucho, era feliz contigo. Porque cuando te abrazaba me sentía llena de vida, porque quería dormir contigo aunque llegara el verano, porque me gustaba que estuviéramos curados y bailáramos frente a las ventanas.

Y ahí supe que aunque quisiera quererte, te amaba igual, porque no importaba nada si no estabas tú.

Y después te fuiste, y dejé de comer papas fritas y de hacer lasaña. No volví a escuchar tus canciones, me traté de sacar la idea del sur de la cabeza porque ya no íbamos a ir. Y entonces los viernes ya no eran de conversaciones, sino de carretes que terminaban conmigo borracha, hablando de ti.

Y de pronto no te amé más, porque no te merecías tanto amor, porque me quisiste y me hiciste feliz, pero las cosas se acaban.

Y aunque extraño los besos después de un trago de Coca-Cola helada, cuando se apagaban los cigarros mentolados, ya no te extraño a ti. Y aunque quisiera seguir abrazándote en las noches, prefiero que no. Que tú estés allá y yo acá.

Me enamoré de ti en invierno, pero ahora es verano y las estaciones tienen un poco de eso, el invierno del amor, del blues, del humo del cigarro por el balcón. El verano tiene otras cosas, y aunque no fue mi elección, mi verano no te tenía a ti y así es la vida.

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