Escrito por Nathalie 

Cuando entré a la universidad juraba de guata que todo saldría como imaginaba: estudiar como nunca, carretear y hasta volver con mi ex. El tiempo y el destino son sabios y, en vez de ayudarme a llevar mi plan a cabo, hicieron todo lo contrario. Un paro universitario salvaje atacó y me hizo estar casi cinco meses vagando y deambulando por la vida, decepcionada al ver cómo mis sueños de primer año se hundían.

Pasé largos días mirando el techo de mi casa en provincia, alejada de todo. A esa altura ya lo conocía, aunque sólo habíamos compartido un par de veces. Éramos –y somos- compañeros de carrera y me caía super mal porque académicamente es todo lo contrario a mí. Él no conoce los 4.0 y nunca dejará un trabajo a última hora. Incluso una pequeña parte de mi odiaba escucharlo hablar tan mateamente en clases, por eso nunca fui su amiga… aunque eso no duró mucho.

Poco a poco fui conociendo más a mis compañeros en las asambleas de carrera (cuando me dignaba a ir) y me hice un grupo nuevo de amigos, ahora estaba incluido él. Salimos en grupo hartas veces y nos juntábamos en la u a simplemente pasar el rato. Lentamente empecé a notar que había una química bacán entre nosotros, una complicidad, mas nunca fui capaz de verlo como algo más porque seguía enganchada de mi ex y tampoco sabía en qué situación amorosa estaba él. Suena hueón, estúpido, como quieran llamarlo, pero hubo algo que me iluminó: PEDRO ENGEL.

“De lejos se nota la química, las ganas son verídicas A que el mundo se entere que tú eres única Atracción física, tríplica la rítmica A tu sentido provoca atender mi necesidad” Tito El Bambino

El paro comenzó en mayo y ya estábamos en septiembre. Había superado varias cosas de mi anterior ruptura amorosa y me dije: “¿Qué podría salir tan mal?” Él tauro y yo piscis. Pedro Engel, las estrellas y el universo parecían estar a nuestro favor. Me gustaba su sonrisa, la forma en que se movía frente a los demás, sus abrazos y sobretodo que me entendía como nadie.

Nuestro primer beso fue extraño, con dudas y al mismo tiempo felicidad de saber que estábamos en la misma sintonía. Las caricias, los llamados, los mensajes hasta tarde siguieron pasando y la complicidad se hacía cada vez más intensa. Aunque fui yo quien partió con los palos y los joteos, él siempre me respondió a todo y me regaloneó incluso sin ser nada. El principio siempre es un poco cómico y, en nuestro caso, fue muy social. Tenemos el mismo grupo de amigos y, por lo tanto, fueron testigos de cada demostración de amor que nos dimos antes de empezar a concretar la relación. Nuestros primeros besos están en la mente de ellos y de nosotros, amigos que finalmente le tiraron más leña a la llamita de amor que estaba naciendo entre nosotros.


“Desde aquel beso que nos dimos, no dejo de pensar en ti. Dime ¿dónde los consigo? He encontrado besos pero no son así, no saben a ti” Plan B

De ahí en adelante dejamos que pasaran las mil cosas que debían pasar. Conocernos (sin amigos jaja), reírnos, amarnos, apoyarnos y llorarnos en el hombro cuando es necesario. Como dice Wisin en una canción “…el tiempo nos dirá si somos tal para cual”. Puede que suene terriblemente cursi, pero su compañía es algo que me llena día a día, me da seguridad y aunque seamos muy distintos nos entendemos perfectamente. Más de una vez algún compañero nos ha dicho “se les nota mucho la química y la complicidad que tienen”. Una relación que busqué sin esperar nada y me sorprendió como nunca. Él lo es todo: mi compañero, amigo, amante y sobretodo, mi amor

Ahora ¿por qué el reggaetón? Porque fue la música que poco a poco empezó a sacar a flote nuestra química. Puede sonar cuma, flaite, como quieran, pero pasamos muchas tardes echados en el pasto con un parlante escuchando los mejores perreos de nuestros celulares. Después de todo, el reggaetón también es romántico si tienen a la persona correcta a su lado.

De hecho, tenemos nuestra canción favorita: Pierdo la cabeza de Zion & Lenox versión remix. “Desde que te conocí, perdí la cabeza por ti Tus ojos, tu boca, me hacen sentir Como si fueras mi razón de vivir No tiene sentido, me enamoro cuando te miro Y cuando me besas, suspiro Todo en mi cabeza da giros Nos entendemos perfectamente Todo está lleno correctamente No hay un espacio vacío que tú no has podido llenar”

 

 

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