Escrito por Ojos Verdes / Créditos por imagen

Y entonces se cruzó por mis ojos esa sonrisa que brillaba por si sola, esos niditos en su cabeza de un color muy característico que aun recuerdo cada mañana y cada noche, aquella mujer que nombremos la crespa colorina, la de la sonrisa bonita y libre.

Estábamos ahí sin más nada sin unión alguna solo hablando de la vida de quienes éramos y qué hacíamos en este mundo, sin intención de acercarme o sin saber cómo hacerlo. Estábamos compartiendo un cigarro, sin darme cuenta estábamos sentadas juntas mirando películas de amor, entrelazando nuestra manos, entrelazando miradas.

Sin darnos cuentos entrelazamos nuestros cuerpos no podría describir el minuto, si la sensación que me inundo sin duda alguna y todo desapareció y entonces abrí mis ojos para ver si era real, ella estaba ahí sonriendo con sus rulos colorin. De repente escucho un susurro pequeño el cual me da la mano me transporta a su cama.

Jamás olvidaré cómo sin conocernos del todo, logramos conectarnos como si todo se tratara de una vida anterior de siempre, una noche larga y tan corta. Y abrir los ojos escuchar una alarma que me recordaba que la vida seguía y ella también desapareció como aparecía y aquí estoy pensando en ti, pensando en por qué desapareciste cuando no falto nada más en ese encuentro fugaz que me dejó pensando cada mañana y cada noche en ti. Hoy camino en las calles buscandote entre la gente para saber porque te fuiste ¿Por qué no me diste un último beso?

No sé dónde está, creo que tampoco nunca lo sabré pero si te encuentro un beso te robaré para no olvidarlos jamás. Y Si te encuentras en algún lugar del mundo leyendo esto quiero darte las gracias por entrelazar nuestros cuerpos.

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