Escrito por Pato

Pasé muchos años pololeando. Casi seis, si no me falla la memoria (aunque puede que si). Ella y yo nos quisimos mucho. Como en toda relación, existieron altos y bajos. Muchísimas cosas lindas y otras tristes, pero al final (creo que) el tiempo y la costumbre pudieron más. Las cosas se fueron diluyendo lentamente. Personalmente, llegué a un punto donde no estaba feliz con mi vida: no me llenaba el hacer lo que estaba haciendo, no me llenaba estar con ella. No quería estar en el lugar el que estaba.

La relación terminó y pensé “Este es el momento en que vuelvo a conocerme a mí mismo”. No había terminado por que conociera a alguien más, ni habíamos terminado porque tuviésemos problemas terribles. Sentí que estaba en el punto ideal para estar solo y “tranquilo” (o eso creí). Nunca pensé que iba a toparme con alguien capaz de moverme el piso tan repentinamente, de forma tan intensa. Empecé a salir con una chiquilla. En esta situación hubo momentos buenos y momentos horribles. No quiero exagerar, pero nada bueno de lo que pasó se comparó siquiera a lo malo que persistió en el tiempo en que estuvimos en el asunto que generamos. Supongo que, como todo lo que te toma por sorpresa, este asunto siguió sorprendiéndome a cada nueva vuelta de la esquina. Había días en los que simplemente me enojaba conmigo mismo, no entendía cómo podía valorarme tan poco. Cómo me seguía permitiendo estar en una (especie de) relación así. Los detalles de esta historia prefiero omitirlos. No creo que le sirvan para aprender a nadie más que a mí mismo.

Este periodo comenzó en diciembre de 2014 y terminó en Junio (¿o fue Julio?) del año siguiente. Ahí fue cuando finalmente decidí tomar la extrema medida de sacar a esta mujer de mi vida, por completo. Luego del lógico periodo de “¿Volveremos a hablar o a vernos?” posterior a una decisión de ese tipo, me di cuenta de lo que ahora era me era evidente, pero no pude ver antes. De la poca importancia que me había estado dando a mí mismo. El haber pasado por situaciones como por las que pasé, me hizo entender cosas de mí que quizás antes nunca quise ver. Entendí Lo que puedo llegar a ser y lo que nunca más quiero tolerar. Quién soy y quien no quiero ser. Aprendí cuánto importo y que merezco ser valorado. Tal vez esas ideas las tuve y las perdí en el largo y enredado camino amoroso que había sido parte de mi vida. En una de esas, nunca las tuve muy claras. Hoy, en serio, me quiero más que nunca. Y no digo que tengan que pasar por una experiencia horrible para llegar a un buen punto en el ámbito del amor propio (ojalá que no). Esa solo fue mi experiencia. El camino que me llevó a quererme más que antes, fue el de haber tocado fondo de la mano de alguien más.

Después de salir de ese espiral de sentirme mal conmigo mismo y no reconocerme, he conocido y salido con más muchachas. Puras cosas lindas, en realidad. No me puedo quejar. No he hecho nada de lo que me arrepienta, no me he pasado a llevar a mí ni tampoco creo haber hecho nada que dañe a otra persona. Siento que logré llegar a un punto emocional estable, a pesar de lo que costó. Creo que desde siempre (supongo que por influencia cultural y tendencias propias de mi personalidad) he considerado que el amor y lo romántico son una parte importante de mi vida, por eso me sorprendió tanto que para llegar a un punto de estabilidad, tuviera que pasarme algo que me doliera de esa manera. Más aun, nunca pensé que el momento emocional más tranquilo que tendría, lo tendría sin estar en pareja.

Bueno, supongo que lo que quería compartir de esta historia es que si hoy están en una relación, en una aventura, en un lo-que-sea que los hace sentir de la peor manera, puedo decirles que (AL MENOS) podrán salir de esto con la posibilidad de cambiar el cómo ven ciertas cosas sobre lo amoroso. Estarán en un punto ideal para mirarse a ustedes mismos y encontrar las pistas que los llevarán a estar mejor. Que nunca nadie tire por el piso el valor que tienen como personas. Por mi parte, ninguna experiencia mala me ha hecho dejar de creer en el amor. Sé que eventualmente va a parecer una Tinashe a decirme algo así.

 

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