Escrito por Javiera Tapia / Créditos por imagen

“El amor es un absoluto”. Eso es lo que me dice mi novio cada vez que busco una analogía para medir cuánto nos queremos, como un juego. “El amor es un absoluto”, dice y me abraza o me da un beso. Creo que lo hago siempre porque me gusta escuchar que lo diga. Y desde que lo conocí que me gusta pensar en el amor, no creo que sea casualidad. Creo que ‘Ojo por Diente’ y ‘Me quedo contigo’, son canciones que reflejan muy bien esto. Están en la lista que preparé para la ocasión.

Creo que la concepción de amor de pareja que uno tiene a lo largo de la vida va cambiando. Lo que a los 16 te volvía loca, a los 27 te aburre. O viceversa, pero nunca es igual. Las luces y sombras de tu definición de amor van cambiando, porque tú también lo estás haciendo. Pero hay más. Creo que también cambian las fases que están dentro del proceso, excepto una. La forma a la que nos enfrentamos al enamoramiento, el amor pleno, la desilusión, la negación incluso o el quiebre, varía. Varía de acuerdo a nuestras experiencias, casi como si ya supiéramos a qué atenernos. Lo único que no cambia es la ilusión.

Aunque esta lista de canciones no está en orden para cada una de las fases, la primera sí tiene su posición por un motivo especial. ‘Como Siempre Soñé’ habla de la ilusión, el concepto inamovible. Sin la ilusión creo que no podría existir el amor de pareja y ningún otro. El sentimiento por querer que todo alrededor sea más bello, lo malo del mundo llevadero. Sin esa semilla de deseo, es imposible recibir todas las bondades del amor.

Nos hicieron crecer pensando que el amor duele. Eso es mentira. El amor no tiene que doler. No debe ser complicado. No debe ser difícil. Es mentira que todo lo que cuesta más, se valora más. Es una mentira del capitalismo para que los trabajadores no reclamaran por ser explotados, y se extendió incluso a cómo llevamos las relaciones humanas.

‘Para Que Sufrir’ y ‘El Amor Mejora’ serían dos de las canciones que te ayudarían en caso de estar en esta fase. Olvídalo, amigo, amiga. No hay que sufrir para estar con alguien. El amor es bonito. Es bonito como las canciones. Como todas las canciones, incluso las tristes.

En diferentes ensayos de feminismos se critica la idea del amor romántico, como una construcción social hecha para el control de las mujeres. Bajo mi corta –pero intensa– experiencia teniendo relaciones heterosexuales, podría decir que hay sujetos que sí utilizan los símbolos del amor romántico para controlar. Esas personas actúan como si hasta adultos creyeran que los niños que molestaban o pegaban era porque les gustaba el otro. Nunca superaron esa idea. Llegó un momento en el casi llegué a pensar que quizás esto era lo que había, que la gente era así y que había que aceptarla. Inmediatamente volví dentro de mí y, por supuesto, no llegué a creerlo en parte, por la música. Creo que es uno de los motores principales de comunicación, conocimiento, comprensión y compañía para un ser humano. Es vital.

Además, hay una cadena en la que siempre pienso: si no existiera el amor romántico, no habrían relaciones; sin relaciones, no habrían penas de amor (porque aunque es bonito a veces se tiene que acabar); y sin penas de amor, no habrían canciones pop. ¿Vivir en un mundo sin pop? Prefiero ser un plancton.

A continuación, cuarenta estaciones del amor romántico. Cuarenta formas de ver el amor, desde la ilusión hasta el quiebre, porque hasta extrañar cuando algo se acabó tiene algo bello: tendrás la oportunidad de amar de nuevo.

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